¿Se puede adivinar el porvenir?Resumen por:galatroEn lo que el tiempo transcurrido ha convertido en una referencia importante acerca de las artes adivinatorias, esto es, la publicación española de MC Ediciones Más Allá, Isabela Herranz realiza una notable aproximación a este tema. Y lo hace desde ángulos poco tratados en trabajos similares.
Comienza analizando las razones por las que la mayoría de las personas consulta directa o indirectamente a un adivino o “clarividente”. Y menciona dos aspectos básicos: la diversidad y la profundidad de tales razones.
Miedo, deseo y esperanza son considerados como factores causales por el antropólogo Basil Iván Rakoki, citado textualmente en la nota, acotando la autora que siempre la base es psicológica y su origen se remonta a tiempos muy pretéritos.
Es interesante la mención que realiza sobre la vaguedad de las predicciones que el supuesto adivino realiza a quien lo consulta y destaca el hecho de que, aunque los pronósticos no se cumplan, la sola consulta constituye un paliativo para la ansiedad del mismo.
Pero entonces, si no se basa en la veracidad ni en la infalibilidad, ¿por qué la gente común suele creer en lo que estas personas auguran?
Siguiendo a Robert Todd Carroll, la autora menciona tres motivos principales: una aparente exactitud en sus expresiones, lo asombroso de sus predicciones y la imposibilidad de que si esos sucesos llegaran a suceder sería solamente por simple coincidencia.
La nota destaca especialmente el llamado “Efecto Forer”, que debe su nombre al de un psicólogo. Este profesional descubrió que los individuos tienden a aceptar “descripciones personales vagas y generales” como perfectamente aplicables a sí mismos. “Me dijo exactamente cómo era yo”, me permito sintetizar como frase que la mayor parte relata luego como su primera impresión sobre el adivino consultado.
Sin embargo, Isabela Herranz no descalifica a todos los que predicen el futuro. Acepta que en numerosas ocasiones puede visualizarse algo aún no ocurrido, pero esto es siempre resultado de un acto inconsciente. Quien desea ver más allá debe, según es citada Úrsula von Mangold, sumergirse en un estado de conciencia más profundo que el de la realidad inmediata. Concluye así que no se trata de un necesario engaño ni los pronósticos son siempre desacertados.
Finalmente se pregunta y pregunta al lector, lo que constituye un buen cierre para su investigación: “¿quién puede saber si la esperanza dada y la verdad revelada por los adivinos no superan sus falsedades y fracasos?”
¿Se puede adivinar el porvenir? Publicado originalmente en Shvoong:
http://es.shvoong.com/social-sciences/psychology/1924365-se-puede-adivinar-el-porvenir/
La triste humanidad doliente y primitiva de este mundo vive completamente confundida y atrapada en su ignorancia y en su propia esclavitud. todo esto se debe a nuestro mundo tiene cerca de 10,000.00 años de atraso en la evolución planetaria con relación a otros mundos igual al nuestro que son parte de nuestro propio sistema planetario (No sistema solar. Si los hombres comprendieran como fue creado nuestro universo y las leyes que lo rigen y como fuimos nosotros creados y cual es nuestro papel en este universo, al igual que el de otros seres humanos que viven en otros mundos hermanos del nuestro. Resulta que las leyes que rigen a los mundos evolucionarios del tiempo y el espacio como es la tierra y otros mundos igual a este, igualmente esas leyes universales se aplican a todos y cada uno de los seres inteligentes que habitamos estos mundos.
ResponderSuprimirHe aqui el quid del asunto del porque aqui nunca podrá venir ningún ser de un planeta evolucionario material, ya sea igual a la tierra o distinto a ella. esas leyes divinas de que hemos comentado prohiben que los seres de distintos planetas puedan comunicarse o tener cualquier otro tipo de interacción, por lo menos no estando vivo en la carne. Porque eso no tiene mucha importancia para las diviidades que crearon a todos los seres en todos los mundos de este universo. Ademas y para que se sepa, existen muchos mundos podemos decir cientos de miles en los cuales viven seres igual a nosotros que están millones de años más avanzados que nosotros, que conocen esa realidad y que su interés no es hacer contactos con seres de otros mundos porque ese no es el fin para lo cual nosotros somos creados.