GEORGE WINCH nos envía
un link interesante vinculado
con los trabajos de Darwin:
http://ecosofia.org/2009/02/el_arbol_de_la_vida_150_anos_del_nacimiento_de_charles_darwin.html
En realidad se trataban de los 150 años de la publicación de su libro fundamental porque ya tenía Darwin 50 añitos más de edad, pero vale.
¡Gracias, George!
Estamos rodeados de misterios. Aquí buscamos investigar y aclarar algunos de ellos.
Lo mejor!!!
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Creacionismo y evolucionismo en una discusión familiar - Humor
Una niña pregunta a su madre:
- Mamá ¿cómo se crea la raza humana?
La madre le contesta:
-Dios crea a Adán y Eva, y ellos tuvieron hijos y asi se origina la raza humana.
Dos días despues la niña le hace a su padre la misma pregunta.
El padre contesta:
-Hace muchos años existieron monos y fueron evolucionando hasta los seres humanos que ves hoy.
La pequeña toda confundida regresa con su madre y le dice:
-Mamá ¿cómo es posible que tu digas que la raza humana fue creada por Dios y mi papá diga que evolucionó del mono?'
La madre contesta:
-Mira querida, es muy simple. Yo te hablo de mi familia y tu padre te habla de la suya!!.
---
Más bromas, chistes y humor en:
http://bancodelhumor.blogspot.com/
- Mamá ¿cómo se crea la raza humana?
La madre le contesta:
-Dios crea a Adán y Eva, y ellos tuvieron hijos y asi se origina la raza humana.
Dos días despues la niña le hace a su padre la misma pregunta.
El padre contesta:
-Hace muchos años existieron monos y fueron evolucionando hasta los seres humanos que ves hoy.
La pequeña toda confundida regresa con su madre y le dice:
-Mamá ¿cómo es posible que tu digas que la raza humana fue creada por Dios y mi papá diga que evolucionó del mono?'
La madre contesta:
-Mira querida, es muy simple. Yo te hablo de mi familia y tu padre te habla de la suya!!.
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VALERIA ROMÁN Y LUIS CAPPOZZO, AUTORES DE DARWIN 2.0
‘FALTA UN DEBATE SOBRE LA ENSEÑANZA DE LA EVOLUCIÓN’
HÉROE, GENIO, PRÓCER DE LA CIENCIA, DARWIN ES UN PERSONAJE INAGOTABLE, TANTO COMO LOS LIBROS QUE SE CENTRAN EN ÉL. SU VIDA Y SUS IDEAS, AÚN NO COMPLETAMENTE PROCESADAS POR TODOS.
Pese a ser la vicepresidenta de la Federación Mundial de Periodistas Científicos y una de las divulgadoras más leídas del país, Valeria Román mantiene intacta su capacidad de asombro, aquella reacción-reflejo tan instintiva e inocente frente a lo fantástico y frente a la naturaleza. Y se nota cada vez que da una charla, cada vez que comparte un café y, últimamente, cada vez que cae sobre la mesa el nombre de una de las figuras más admiradas y homenajeadas de la historia de la humanidad: Charles Darwin, que este año tiene festejo doble: el 12 de febrero se cumplieron 200 años de su nacimiento y ahora, en noviembre, se celebra un siglo y medio de la publicación de su obra magna, El origen de las especies.
“Darwin es uno de los personajes que aún sigue despertando tanta controversia porque se metió con algo muy íntimo de los seres humanos: quiénes somos”, piensa y cuenta esta chacabuquense y voz científica del diario Clarín a la hora de comentar el detrás de escena de su primer libro, Darwin 2.0: la teoría de la evolución en el siglo XXI (Editorial Marea), escrito junto a Luis Cappozzo, biólogo marino y especialista en lobos marinos del Museo de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”.
–¿Cómo surgió esta radiografía al pensamiento darwininano?
VR: –Hace rato que quería escribir un libro de divulgación científica, pero no encontraba un tema que me volviera loca. Siempre tuve más predilección por temas de biología, salud, genética, biotecnología. En abril de 2007, fui a la Conferencia Mundial de Periodismo Científico en Australia y de repente anunciaron que la próxima sede iba a ser Londres por obvias razones: porque en 2009 se cumplían –se cumplen– 200 años del nacimiento de Darwin y 150 de la publicación de su gran libro. Y cuando escuché eso se me prendió la lamparita. Ahí mismo empecé a pensar cómo hacerlo. Y no se me ocurrió mejor idea que escribirlo con Luis, con quien chateo seguido y nos encontramos seguido a tomar algún café y a hablar de ciencia. Al toque me respondió que sí.
–De Darwin, su vida, teoría y viajes se escribieron miles de libros. ¿Fue eso un problema?
LC: –Más bien fue un gran desafío: escribirlo de un modo diferente.
–Darwin 2.0 es un “libro periodístico”, cargado con testimonios de científicos locales. ¿Fue pensado a propósito?
VR: –Sí, queríamos que fuera más ligero y fácil de leer para un público que no está acostumbrado a este tipo de temas. La editorial lo veía como un tema del pasado y tuvimos que argumentarle fuertemente que Darwin es un tema bien del presente. El error es creer que la teoría de la evolución se formuló en el siglo XIX y quedó ahí. Pero no: durante 150 años recibió un tendal de actualizaciones y se sigue trabajando con ella como marco general para investigar la evolución de las aves, dinosaurios, poblaciones, incluso en el estudio de los piojos. Además, está el hecho de que recién ahora muchos se están dando cuenta de que los lugares que inspiraron a Darwin en su pensamiento están en la Argentina. Recién ahora están saliendo papers sobre los barrancos de Bahía Blanca.
–Las “primeras Galápagos” de Darwin.
VR: –Sí. Aún en la actualidad, la teoría de la evolución no se enseña bien en las escuelas, en la Argentina, Latinoamérica y Estados Unidos.
¡VIVA LA EVOLUCIÓN!
–¿Cuánto tiene de militancia y de divulgación este libro?
LC: –Hay una militancia, pero pasa más bien por intentar explicar en un lenguaje sencillo y accesible para cualquier espíritu curioso por qué Darwin y su trabajo fueron y son tan importantes, desde las actualizaciones de la teoría de la evolución a los poderes en juego, las cuestiones políticas o religiosas. La militancia está por mantener lo que corresponde al ámbito de la ciencia en –justamente– el ámbito de la ciencia. Porque hacer una aproximación a estos temas desde otro ángulo siempre lleva a tergiversaciones, errores, confusiones. Por ejemplo: cualquier persona que se acerque a la teoría de la evolución podrá comprender que hay cosas que no se discuten porque hay un montón de evidencia científica que desde Darwin para acá está contrastada. Nadie puede decir “yo creo que la teoría de la evolución” porque no es una cuestión de creencia, de fe. Está la evidencia científica. Los aportes que siguieron a Darwin no debilitaron la estructura básica de su teoría: la fortalecieron.
–Es decir que no es como una religión a la que se puede adherir o no.
LC: –Claro. No se puede hacer una aproximación al campo científico desde una perspectiva religiosa. La ciencia tiene sus herramientas. La palabra teoría en el ámbito científico no tiene el mismo sentido que en una charla de café.
–De eso se valen mucho los creacionistas y los defensores de la “teoría” del diseño inteligente, neocreacionistas y fundamentalistas religiosos natos que sostienen que detrás del universo hay un arquitecto, un diseñador.
LC: –Estas confusiones hasta terminológicas, además, hablan de deficiencias de la enseñanza. Poner al diseño inteligente al mismo nivel que la teoría de la evolución como una opción para la enseñanza pública es incongruente.
LA PERSISTENCIA DEL ERROR
–¿Cuáles son las principales confusiones en torno al pensamiento darwiniano?
VR: –Son muchas. Uno de los disparadores en cuanto a los contenidos del libro también fueron las discusiones que se dieron en mi blog, Ensayo y error (Weblogs.clarin.com/ensayo-y-error). Ahí, en los comentarios, palpamos bien de cerca los malentendidos, las concepciones erradas que tiene aún mucha gente, incluso personas con títulos universitarios: la idea de la existencia de un “eslabón perdido”, “la supervivencia del más apto”, o que “descendemos de los monos”, frases que nunca pronunció Darwin y que se anclaron en el sentido común. Yo pensaba que en la Argentina no había posturas creacionistas a ultranza como las hay en Estados Unidos. Y el blog me hizo darme cuenta de que, lamentablemente, existen.
–Uno de los temas que tocan con mayor profundidad es el de la enseñanza de la evolución en la Argentina. ¿Cómo la ven?
VR: –Hay varios obstáculos. En América Latina en general se enseña poco. De hecho, en Salta, el año pasado, se sancionó una ley que permite la enseñanza de religión en escuelas públicas. La enseñanza de la evolución es un tema tabú.
–O sea, hay que incentivar el debate.
VR: –Absolutamente. Por eso, en vez de presentar una vez y en un lugar el libro decidimos cambiar y hacer una presentación itinerante por todo el país para también promover un debate sobre la enseñanza de la evolución en la Argentina, que falta. Ya lo presentamos en nueve ciudades.
–¿En todo esto no hay un riesgo también de convertir a Darwin en un santo?
VR: –Siempre está ese riesgo. No sé si nosotros logramos un equilibrio. Sabemos que Darwin no fue ningún santo ni un héroe sin mancha. Fue un hombre de su tiempo. Darwin concibió su teoría, elaboró sus ideas en un contexto histórico y social determinado. De ahí que las acusaciones de “racista” no tengan mucha consistencia.
–¿Y qué les impresiona de él particularmente?
LC: –A mí, como científico, me impresiona cómo sus ideas y conceptos básicos siguen siendo válidos 150 años después de haber sido formulados. Eso sólo lo convierte en un “mortal diferente”, independientemente del tipo de persona que haya sido.
VR: –Darwin, obviamente, no era una persona perfecta. Una de las cosas que me fascina de él es la capacidad que tenía para trabajar en muchos y distintos campos a la vez: podía investigar sobre arrecifes de coral, orquídeas, fósiles, expresiones faciales, barrancos.
–Un hombre renacentista en plena era victoriana. A todo esto, ¿qué científico actual es el Darwin del siglo XXI?
VR: –No lo hay. Las ciencias, actualmente, están hiperespecializadas: genetistas, biólogos moleculares, paleontólogos, botánicos, antropólogos y muchos más. Los científicos actuales no pueden abarcar tantos temas como lo hizo Darwin.
–¿Y qué concepto de evolución cree que tiene el común de las personas?
VR: –Una imagen muy teleológica, creo, que se evoluciona hacia una dirección. Que va a lo superior, lo progresivo y siempre hacia lo positivo. Es una visión muy aristotélica. Cuando, en realidad, Darwin sostenía que la evolución era un proceso ciego sin una dirección.
–¿Y qué no les gusta de Darwin?
VR: –Me hubiera gustado que pusiera en cuestión su postura colonialista, pero ése fue su contexto. Me generó mucha admiración su viaje y el hecho de haber tenido mucha paciencia y constancia. Sabía que estaba descubriendo algo importante. Necesitaba acumular evidencia. Se tomó un montón de años para investigarlo.
LC: –Es difícil ponerse en abogado del diablo. No sé si hay algo que no me gusta de él. Lo que sé es que a Darwin no le gustaba mucho la controversia. Incluso decidió no contestarles públicamente a los que lo criticaban. Y eso es algo de lo que muchas personas deberían aprender.
Por Federico Kukso
Fuente: Crítica
Más información: http://www.criticadigital.com/
Enviado por Gacemail - TEA imagen
HÉROE, GENIO, PRÓCER DE LA CIENCIA, DARWIN ES UN PERSONAJE INAGOTABLE, TANTO COMO LOS LIBROS QUE SE CENTRAN EN ÉL. SU VIDA Y SUS IDEAS, AÚN NO COMPLETAMENTE PROCESADAS POR TODOS.
Pese a ser la vicepresidenta de la Federación Mundial de Periodistas Científicos y una de las divulgadoras más leídas del país, Valeria Román mantiene intacta su capacidad de asombro, aquella reacción-reflejo tan instintiva e inocente frente a lo fantástico y frente a la naturaleza. Y se nota cada vez que da una charla, cada vez que comparte un café y, últimamente, cada vez que cae sobre la mesa el nombre de una de las figuras más admiradas y homenajeadas de la historia de la humanidad: Charles Darwin, que este año tiene festejo doble: el 12 de febrero se cumplieron 200 años de su nacimiento y ahora, en noviembre, se celebra un siglo y medio de la publicación de su obra magna, El origen de las especies.
“Darwin es uno de los personajes que aún sigue despertando tanta controversia porque se metió con algo muy íntimo de los seres humanos: quiénes somos”, piensa y cuenta esta chacabuquense y voz científica del diario Clarín a la hora de comentar el detrás de escena de su primer libro, Darwin 2.0: la teoría de la evolución en el siglo XXI (Editorial Marea), escrito junto a Luis Cappozzo, biólogo marino y especialista en lobos marinos del Museo de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”.
–¿Cómo surgió esta radiografía al pensamiento darwininano?
VR: –Hace rato que quería escribir un libro de divulgación científica, pero no encontraba un tema que me volviera loca. Siempre tuve más predilección por temas de biología, salud, genética, biotecnología. En abril de 2007, fui a la Conferencia Mundial de Periodismo Científico en Australia y de repente anunciaron que la próxima sede iba a ser Londres por obvias razones: porque en 2009 se cumplían –se cumplen– 200 años del nacimiento de Darwin y 150 de la publicación de su gran libro. Y cuando escuché eso se me prendió la lamparita. Ahí mismo empecé a pensar cómo hacerlo. Y no se me ocurrió mejor idea que escribirlo con Luis, con quien chateo seguido y nos encontramos seguido a tomar algún café y a hablar de ciencia. Al toque me respondió que sí.
–De Darwin, su vida, teoría y viajes se escribieron miles de libros. ¿Fue eso un problema?
LC: –Más bien fue un gran desafío: escribirlo de un modo diferente.
–Darwin 2.0 es un “libro periodístico”, cargado con testimonios de científicos locales. ¿Fue pensado a propósito?
VR: –Sí, queríamos que fuera más ligero y fácil de leer para un público que no está acostumbrado a este tipo de temas. La editorial lo veía como un tema del pasado y tuvimos que argumentarle fuertemente que Darwin es un tema bien del presente. El error es creer que la teoría de la evolución se formuló en el siglo XIX y quedó ahí. Pero no: durante 150 años recibió un tendal de actualizaciones y se sigue trabajando con ella como marco general para investigar la evolución de las aves, dinosaurios, poblaciones, incluso en el estudio de los piojos. Además, está el hecho de que recién ahora muchos se están dando cuenta de que los lugares que inspiraron a Darwin en su pensamiento están en la Argentina. Recién ahora están saliendo papers sobre los barrancos de Bahía Blanca.
–Las “primeras Galápagos” de Darwin.
VR: –Sí. Aún en la actualidad, la teoría de la evolución no se enseña bien en las escuelas, en la Argentina, Latinoamérica y Estados Unidos.
¡VIVA LA EVOLUCIÓN!
–¿Cuánto tiene de militancia y de divulgación este libro?
LC: –Hay una militancia, pero pasa más bien por intentar explicar en un lenguaje sencillo y accesible para cualquier espíritu curioso por qué Darwin y su trabajo fueron y son tan importantes, desde las actualizaciones de la teoría de la evolución a los poderes en juego, las cuestiones políticas o religiosas. La militancia está por mantener lo que corresponde al ámbito de la ciencia en –justamente– el ámbito de la ciencia. Porque hacer una aproximación a estos temas desde otro ángulo siempre lleva a tergiversaciones, errores, confusiones. Por ejemplo: cualquier persona que se acerque a la teoría de la evolución podrá comprender que hay cosas que no se discuten porque hay un montón de evidencia científica que desde Darwin para acá está contrastada. Nadie puede decir “yo creo que la teoría de la evolución” porque no es una cuestión de creencia, de fe. Está la evidencia científica. Los aportes que siguieron a Darwin no debilitaron la estructura básica de su teoría: la fortalecieron.
–Es decir que no es como una religión a la que se puede adherir o no.
LC: –Claro. No se puede hacer una aproximación al campo científico desde una perspectiva religiosa. La ciencia tiene sus herramientas. La palabra teoría en el ámbito científico no tiene el mismo sentido que en una charla de café.
–De eso se valen mucho los creacionistas y los defensores de la “teoría” del diseño inteligente, neocreacionistas y fundamentalistas religiosos natos que sostienen que detrás del universo hay un arquitecto, un diseñador.
LC: –Estas confusiones hasta terminológicas, además, hablan de deficiencias de la enseñanza. Poner al diseño inteligente al mismo nivel que la teoría de la evolución como una opción para la enseñanza pública es incongruente.
LA PERSISTENCIA DEL ERROR
–¿Cuáles son las principales confusiones en torno al pensamiento darwiniano?
VR: –Son muchas. Uno de los disparadores en cuanto a los contenidos del libro también fueron las discusiones que se dieron en mi blog, Ensayo y error (Weblogs.clarin.com/ensayo-y-error). Ahí, en los comentarios, palpamos bien de cerca los malentendidos, las concepciones erradas que tiene aún mucha gente, incluso personas con títulos universitarios: la idea de la existencia de un “eslabón perdido”, “la supervivencia del más apto”, o que “descendemos de los monos”, frases que nunca pronunció Darwin y que se anclaron en el sentido común. Yo pensaba que en la Argentina no había posturas creacionistas a ultranza como las hay en Estados Unidos. Y el blog me hizo darme cuenta de que, lamentablemente, existen.
–Uno de los temas que tocan con mayor profundidad es el de la enseñanza de la evolución en la Argentina. ¿Cómo la ven?
VR: –Hay varios obstáculos. En América Latina en general se enseña poco. De hecho, en Salta, el año pasado, se sancionó una ley que permite la enseñanza de religión en escuelas públicas. La enseñanza de la evolución es un tema tabú.
–O sea, hay que incentivar el debate.
VR: –Absolutamente. Por eso, en vez de presentar una vez y en un lugar el libro decidimos cambiar y hacer una presentación itinerante por todo el país para también promover un debate sobre la enseñanza de la evolución en la Argentina, que falta. Ya lo presentamos en nueve ciudades.
–¿En todo esto no hay un riesgo también de convertir a Darwin en un santo?
VR: –Siempre está ese riesgo. No sé si nosotros logramos un equilibrio. Sabemos que Darwin no fue ningún santo ni un héroe sin mancha. Fue un hombre de su tiempo. Darwin concibió su teoría, elaboró sus ideas en un contexto histórico y social determinado. De ahí que las acusaciones de “racista” no tengan mucha consistencia.
–¿Y qué les impresiona de él particularmente?
LC: –A mí, como científico, me impresiona cómo sus ideas y conceptos básicos siguen siendo válidos 150 años después de haber sido formulados. Eso sólo lo convierte en un “mortal diferente”, independientemente del tipo de persona que haya sido.
VR: –Darwin, obviamente, no era una persona perfecta. Una de las cosas que me fascina de él es la capacidad que tenía para trabajar en muchos y distintos campos a la vez: podía investigar sobre arrecifes de coral, orquídeas, fósiles, expresiones faciales, barrancos.
–Un hombre renacentista en plena era victoriana. A todo esto, ¿qué científico actual es el Darwin del siglo XXI?
VR: –No lo hay. Las ciencias, actualmente, están hiperespecializadas: genetistas, biólogos moleculares, paleontólogos, botánicos, antropólogos y muchos más. Los científicos actuales no pueden abarcar tantos temas como lo hizo Darwin.
–¿Y qué concepto de evolución cree que tiene el común de las personas?
VR: –Una imagen muy teleológica, creo, que se evoluciona hacia una dirección. Que va a lo superior, lo progresivo y siempre hacia lo positivo. Es una visión muy aristotélica. Cuando, en realidad, Darwin sostenía que la evolución era un proceso ciego sin una dirección.
–¿Y qué no les gusta de Darwin?
VR: –Me hubiera gustado que pusiera en cuestión su postura colonialista, pero ése fue su contexto. Me generó mucha admiración su viaje y el hecho de haber tenido mucha paciencia y constancia. Sabía que estaba descubriendo algo importante. Necesitaba acumular evidencia. Se tomó un montón de años para investigarlo.
LC: –Es difícil ponerse en abogado del diablo. No sé si hay algo que no me gusta de él. Lo que sé es que a Darwin no le gustaba mucho la controversia. Incluso decidió no contestarles públicamente a los que lo criticaban. Y eso es algo de lo que muchas personas deberían aprender.
Por Federico Kukso
Fuente: Crítica
Más información: http://www.criticadigital.com/
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¿Dios vs el Diablo?

CRISTIANISMO vs DARWINISMO
Leandro Sequeiros estudia en un nuevo libro la historia y actualidad de esta relación.
Hay mucha gente que todavía se pregunta si un cristiano puede defender que el universo, la vida e incluso los seres humanos, no hemos aparecido en la Tierra de manera sobrenatural, sino que somos el producto de un largo proceso natural de cambio biológico irreversible.
Proceso que se ha prolongando durante miles de millones de años, lenta, gradual e irreversiblemente (aunque en algunas ocasiones una gran conmoción planetaria provocó extinciones en masa de carácter catastrófico).
Este proceso implica que los humanos emparentamos biológica y evolutivamente con los primates (los mamíferos más similares a nosotros).
Y todo este proceso no está reñido con la fe cristiana y la Teología.
Un nuevo libro intenta responder al creyente de cultura media a esta pregunta.
No se trata de ofrecer la única respuesta, sino una respuesta a pregunta tan compleja.
Por Rafael San Román en
Tendencias Científicas
Darwinismo y creacionismo ¿van de la mano?
El darwinismo no está esencialmente opuesto al cristianismo
Según el historiador John Hedley Brooke, el darwinismo no está esencialmente contrapuesto al cristianismo.
Puede ser entendido desde una ideología ateísta o teísta.
De hecho, ya muchos de los primeros comentadores de la Iglesia de Inglaterra advirtieron que el darwinismo contenía numerosos principios que abrían a una visión más rica de la teología natural.
Hoy la inmensa mayoría de los teólogos cristianos, pertenecientes a las más diversas confesiones, admiten el darwinismo.
El fundamentalismo en Norteamérica y la promoción actual de versiones radicales del intelligent design son una excepción.
El darwinismo y otros muchos resultados de la ciencia moderna no sólo son compatibles con el cristianismo, sino que han permitido formas más ricas de entender la teología cristiana.
No sólo en la teología inglesa del XIX, sino en la actualidad.
Por Juan Antonio Roldán
en Tendencias Científicas - España
Según el historiador John Hedley Brooke, el darwinismo no está esencialmente contrapuesto al cristianismo.
Puede ser entendido desde una ideología ateísta o teísta.
De hecho, ya muchos de los primeros comentadores de la Iglesia de Inglaterra advirtieron que el darwinismo contenía numerosos principios que abrían a una visión más rica de la teología natural.
Hoy la inmensa mayoría de los teólogos cristianos, pertenecientes a las más diversas confesiones, admiten el darwinismo.
El fundamentalismo en Norteamérica y la promoción actual de versiones radicales del intelligent design son una excepción.
El darwinismo y otros muchos resultados de la ciencia moderna no sólo son compatibles con el cristianismo, sino que han permitido formas más ricas de entender la teología cristiana.
No sólo en la teología inglesa del XIX, sino en la actualidad.
Por Juan Antonio Roldán
en Tendencias Científicas - España
La teoría de la evolución
La teoría de la evolución
Se cumplieron 200 años del nacimiento de Charles Darwin, científico y observador inglés, autor de "El origen de las especies" y la segunda teoría de la evolución.
Este aniversario motivó a científicos, filósofos y teólogos a tener un diálogo abierto que permita conciliar la visión de fe con la ciencia y la razón, vistas a veces de manera errada como temas opuestos.
Darwin era esencialmente un gran biólogo. Tuvo formación religiosa en la Iglesia Anglicana, pero se apartó por razones personales: la muerte de su hija contribuyó a alejarlo de la fe. Al final se estableció, como él mismo decía, en una actitud de agnosticismo abierto, que no tiene nada que ver con la posición de un ateo que se vale de esto en contra de la fe. Algunos de sus seguidores, lo hicieron. No incluyó nada de la fe en su teoría, que es científica, sin relación alguna con la existencia o no de Dios, ya que se trata de un plano totalmente diferente.
El peligro de que la teoría de la evolución de Darwin se convierta en una ideología se debe a que muchos de sus seguidores no tuvieron la misma prudencia, confundiendo los niveles científicos y teológicos. Para lograr una recta visión entre evolución y creación es necesaria la mediación filosófica, evitando así, confusiones entre los diferentes niveles.
Mucho se ha analizado si el hombre es el resultado de la evolución del mono, a lo que se podría afirmar que éste es un ser creado pero no es nuestro antepasado, ya que ha tenido una historia diferente a la nuestra. No podemos decir cuándo ha aparecido el alma humana, pero si sabemos que cada hombre fue creado con un alma singular. No son pocos los que se han preguntado si el primer libro de la Sagrada Escritura, el Génesis, debe considerarse como una teoría sobre la creación del mundo o una teoría teológica que quiere explicar la creación del hombre y de su libertad. La respuesta sería la afirmación de Galileo Galilei: "la Biblia no nos enseña cómo funciona el cielo sino cómo se va al cielo". Nos dice cómo el hombre ha sido creado en el pensamiento de Dios, pero no afirma científicamente el porqué.
A esta altura de la civilización no existe contraposición entre evolución y creación, sino más bien un conflicto entre dos concepciones diversas del hombre y de su racionalidad, y un racionalismo cerrado que pretende reducir al hombre a su sola dimensión biológica.
Editorial de el Diario de Cuyo
San Juan, Argentina
Darwin y el Génesis... ¿compatibles?
Eva N Ferraz
Darwin y el Génesis: compatibles
El reciente Congreso Internacional sobre evolución biológica (Roma), ha concluido que la fe y el evolucionismo no son excluyentes. Si Darwin nunca negó la existencia de Dios y afirmó que la causa de la evolución es la selección natural (la naturaleza selecciona a los individuos y especies más capaces de adaptarse a la supervivencia), Dios actúa como conductor y sustentador trascendente del universo siguiendo las leyes naturales que Él mismo estableció como Creador continuo que cuida de su obra y la lleva por un camino de evolución compleja y ascendente.
Interpretar el relato de la Creación del Génesis al pie de la letra concluyendo que las especies permanecen invariables desde el inicio de la Creación no es lo que apoya la Iglesia, pero sí defiende que el hombre es poseedor de un alma inmortal propia de su especie, que será examinada al entrar en el más allá.
Fuente: ForumLibertas.com - Barcelona, Cataluña, España
Darwin y el Génesis: compatibles
El reciente Congreso Internacional sobre evolución biológica (Roma), ha concluido que la fe y el evolucionismo no son excluyentes. Si Darwin nunca negó la existencia de Dios y afirmó que la causa de la evolución es la selección natural (la naturaleza selecciona a los individuos y especies más capaces de adaptarse a la supervivencia), Dios actúa como conductor y sustentador trascendente del universo siguiendo las leyes naturales que Él mismo estableció como Creador continuo que cuida de su obra y la lleva por un camino de evolución compleja y ascendente.
Interpretar el relato de la Creación del Génesis al pie de la letra concluyendo que las especies permanecen invariables desde el inicio de la Creación no es lo que apoya la Iglesia, pero sí defiende que el hombre es poseedor de un alma inmortal propia de su especie, que será examinada al entrar en el más allá.
Fuente: ForumLibertas.com - Barcelona, Cataluña, España
¿Fueron derribadas las teorías de Darwin?
OPINIONES
Cómo la ciencia ha derribado
Cómo la ciencia ha derribado
las teorías Darwinianas
Por: Andrés Rodríguez Barrios
Por: Andrés Rodríguez Barrios

Andreso98@hotmail.com
Hace doscientos años la teoría de la creación por Dios no se ponía a discusión, pero hace 150 surge Charles Darwin, con su teoría de la evolución. Algunos pensaron que por fin, gracias a la ilustración de la humanidad y tras salir del periodo del oscurantismo se explicaba a la luz de la ciencia la existencia de la vida en la tierra. A los ojos de muchos, ya en el siglo XX la historia del capítulo bíblico de Génesis, sonaban más a un mito o leyenda inventado por primitivos hombres de la Mesopotamia. La belleza y sencillez de la teoría darwiniana consiguió el apoyo de la comunidad científica y el pueblo. A partir de este momento se disgregó en las aulas que la creación por Dios era un dogma de fe, mientras evolución de las especies de Darwin era lógica. A su vez la comunidad científica se cegó. Empezaron a ver lo que deseaban ver. La gente ahora empezaba a creer dogmáticamente y ciegamente en la teoría darwiniana empezaron. Sin embargo, no faltaron quienes empezaron a cuestionar la teoría darwiniana. Esa búsqueda arrojó decenas de resultados. Examinemos tres de ellas. Una coincidencia sorprendente entre la explicación Bíblica de la creación de la vida y la ciencia, es que el orden de etapas en que fue creada la vida es la misma secuencia del tiempo geológico, como las describe la ciencia. Estas son: origen de los océanos, creación de la tierra, aparecimiento de la vida marina, surgimiento de aves y mamíferos. Darwin también decía que los individuos más capaces de cada especie son los que sobrevivían, Y de mejora en mejora se producían nuevas especies. Pero en los últimos años la ciencia descubrió el código genético, cuya principal función es perpetuar las características fisiológicas del animal, permitiendo una variación en cuanto al tamaño y color, pero que no el que se creen nuevas especies. Pero ¿cómo es posible? Pensaran algunos. Según los libros de textos escolares de historia la ciencia dice que descendemos del mono y que está científicamente comprobado. Allí aparecen fechas especificas y lugares precisos donde según hace miles de años merodeaban los hombres del Australopitecos, Java, Neanderthal y Cro-Magnon. Sin embargo, ¿no han hallado los científicos los “eslabones” necesarios entre los animales simiescos y el hombre? No según la prueba existente. La revista Science Digest habla de “la falta de un eslabón perdido que explique la aparición relativamente súbita del hombre moderno” El registro fósil revela un origen distinto, separado, para los monos antropoides y para los humanos. Por eso la prueba fósil de la conexión del hombre con las bestias simiescas no existe. Sin embargo, si los antecesores del hombre no eran parecidos a monos, ¿por qué hay tantos dibujos y reproducciones de “hombres-monos” en las publicaciones científicas y en museos de todo el mundo? ¿En qué se basan estos? El libro La biología de la raza responde: “Para completar los detalles de la carne y el pelo de tales reconstrucciones hay que recurrir a la imaginación”. La revista antes mencionada sigue diciendo: “La vasta mayoría de las concepciones artísticas se fundan más en la imaginación que en la prueba. [...] Los artistas tienen que crear algo que se encuentre entre un antropoide y un ser humano; mientras más antiguo se diga que es el espécimen, más parecido a mono lo hacen”.
***
El Informador - Santa Marta - Santa Marta, Colombia
Bicentenario de Darwin

Charles Darwin a los 40 años
El bicentenario de Darwin
El País (España) - Madrid, España
Pero ahora no será solo con su lectura sino con la publicación de un libro con documentos excepcionales para entender la génesis del evolucionismo. ...
La Iglesia y Darwin
La Iglesia y Darwin
El Universal (México) - Distrito Federal, México
... resto de las otras especies vivientes del mundo animal y vegetal, contenida en el capítulo del Génesis correspondiente a la palabra de Dios (Biblia). ...
El Universal (México) - Distrito Federal, México
... resto de las otras especies vivientes del mundo animal y vegetal, contenida en el capítulo del Génesis correspondiente a la palabra de Dios (Biblia). ...
Evolucionismo vs Creacionismo

Evolucionismo vs. Creacionismo: ¿Un conflicto entre ciencia y religión?
- En su significado más amplio, el término evolución incluye tanto la idea de desarrollo, como la de cambio gradual y sucesivo
La ciencia tiene límites que no puede transgredir y, como se ha discutido en otras series de artículos, no existe enfrentamiento, sino continuidad entre la ciencia y la fe cristiana
Segunda parte: Evolución y Darwinismo La ciencia tiene límites que no puede transgredir y, como se ha discutido en otras series de artículos, no existe enfrentamiento, sino continuidad entre la ciencia y la fe cristiana. La ciencia investiga hechos, establece principios de validez general y formula teorías; tal fue el camino que condujo al desarrollo de la llamada teoría de la evolución. Lo cierto es que ningún hecho, principio o teoría establecido científicamente contradirá a la fe cristiana, simple y sencillamente porque la fe no es un sentimiento irracional carente de apoyo.
La doctrina católica enseña que la fe es la aceptación racional y libre de las verdades reveladas por Dios, de manera que ella incide directamente en la inteligencia para comprometer la voluntad. Pero Dios no revela verdades relativas a la estructura del universo o a la organización de la materia, sino a la salvación del hombre.
Por consiguiente, la Biblia no es un libro de ciencias naturales sino palabra de salvación, y para la salvación no es necesario que el mundo como lo conocemos haya llegado su estado por evolución o que haya sido creado tal y como está. Esta es la razón por la que la Biblia nada dice sobre evolución; no la afirma ni la niega, sino que simplemente no la menciona. El libro del Génesis describe la creación para revelar que sólo Dios es eterno, que es creador y gobernador, diferente del mundo y trascendente a él y, sobre todo, que la creación es buena. A las ciencias naturales les corresponde complementar estas verdades con la descripción y explicación de lo ocurrido desde que el mundo es mundo.
En su significado más amplio, el término evolución incluye tanto la idea de desarrollo, como la de cambio gradual y sucesivo. Así, todo ser vivo evoluciona porque crece y se desarrolla, así como también se afirma que el pensamiento y la cultura evolucionan. En ciencias naturales, la evolución se acepta como un hecho y como una teoría. Es un hecho irrefutable, porque existe suficiente evidencia paleontológica que muestra los cambios graduales en animales y plantas a lo largo de las eras geológicas, mientras que la teoría es la explicación de ese hecho. El problema es que existen muchas explicaciones –muchas teorías–, por lo que se toma el vocablo evolucionismo para designar globalmente a las teorías que intentan explicar la evolución.
Se considera al botánico Linneo (1707-1778) como el primero que habló sobre evolución, entendida como la transformación de los seres vivos a lo largo de la historia de la tierra que se cuenta en millones de años; aunque Anaximandro, filósofo presocrático, afirmaba en el siglo VI antes de Cristo que la vida se había originado en el agua y desarrollado después fuera de ella. Lamarck (1744-1829) y después Charles Darwin (1809-1882) fueron quienes propusieron las explicaciones científicas más conocidas de la evolución. Pero la evolución no la descubrió Darwin, como se cree comunmente. Buffon, sabio francés, sostenía en sus escritos de 1766 que unos animales proceden de otros distintos, y Erasmus Darwin –abuelo de Charles– presentó, en 1796, la misma hipótesis, en la que atribuía a Dios, a quien llama La Gran Causa Primera, el origen y la dirección de la evolución.
Así, lo primero que debe hacerse es distinguir entre evolución y darwinismo, dado que con frecuencia tienden a confundirse o a utilizarse como sinónimos. Dentro de este error, el darwinismo sería la explicación científica de la evolución; sin embargo, éste es solamente un intento de explicarla, y de ninguna manera la única forma de hacerlo, y ni siquiera la más convincente. Tanto se ha trillado y abusado de ella, que ignorantes espíritus materialistas, en una burda manipulación de la información, atribuyen a Darwin el disparate de que “el hombre desciende del mono”, aunque Darwin solamente propuso la hipótesis de que el hombre y los simios tienen ancestros comunes que se remontarían a una edad geológica remota.
Como es sabido, Alfred R. Wallace (1823-1913), al igual que Darwin, explicó también la evolución de las especies por selección natural. Para Wallace, la selección natural no puede explicar por sí sola, la evolución hasta el hombre. Según él, el cerebro humano no pudo surgir de esa manera, sino que una Inteligencia Superior quiso el desarrollo del hombre en una dirección definida y para un propósito especial. Seguiremos con este tema en nuestras próximas discusiones.
Antonio Lara Barragán Gómez
OFS
Escuela de Ingeniería Industrial
Universidad Panamericana
Campus Guadalajara
antonio.lara_baragan@up.edu.mx
en informador.com.mx
La doctrina católica enseña que la fe es la aceptación racional y libre de las verdades reveladas por Dios, de manera que ella incide directamente en la inteligencia para comprometer la voluntad. Pero Dios no revela verdades relativas a la estructura del universo o a la organización de la materia, sino a la salvación del hombre.
Por consiguiente, la Biblia no es un libro de ciencias naturales sino palabra de salvación, y para la salvación no es necesario que el mundo como lo conocemos haya llegado su estado por evolución o que haya sido creado tal y como está. Esta es la razón por la que la Biblia nada dice sobre evolución; no la afirma ni la niega, sino que simplemente no la menciona. El libro del Génesis describe la creación para revelar que sólo Dios es eterno, que es creador y gobernador, diferente del mundo y trascendente a él y, sobre todo, que la creación es buena. A las ciencias naturales les corresponde complementar estas verdades con la descripción y explicación de lo ocurrido desde que el mundo es mundo.
En su significado más amplio, el término evolución incluye tanto la idea de desarrollo, como la de cambio gradual y sucesivo. Así, todo ser vivo evoluciona porque crece y se desarrolla, así como también se afirma que el pensamiento y la cultura evolucionan. En ciencias naturales, la evolución se acepta como un hecho y como una teoría. Es un hecho irrefutable, porque existe suficiente evidencia paleontológica que muestra los cambios graduales en animales y plantas a lo largo de las eras geológicas, mientras que la teoría es la explicación de ese hecho. El problema es que existen muchas explicaciones –muchas teorías–, por lo que se toma el vocablo evolucionismo para designar globalmente a las teorías que intentan explicar la evolución.
Se considera al botánico Linneo (1707-1778) como el primero que habló sobre evolución, entendida como la transformación de los seres vivos a lo largo de la historia de la tierra que se cuenta en millones de años; aunque Anaximandro, filósofo presocrático, afirmaba en el siglo VI antes de Cristo que la vida se había originado en el agua y desarrollado después fuera de ella. Lamarck (1744-1829) y después Charles Darwin (1809-1882) fueron quienes propusieron las explicaciones científicas más conocidas de la evolución. Pero la evolución no la descubrió Darwin, como se cree comunmente. Buffon, sabio francés, sostenía en sus escritos de 1766 que unos animales proceden de otros distintos, y Erasmus Darwin –abuelo de Charles– presentó, en 1796, la misma hipótesis, en la que atribuía a Dios, a quien llama La Gran Causa Primera, el origen y la dirección de la evolución.
Así, lo primero que debe hacerse es distinguir entre evolución y darwinismo, dado que con frecuencia tienden a confundirse o a utilizarse como sinónimos. Dentro de este error, el darwinismo sería la explicación científica de la evolución; sin embargo, éste es solamente un intento de explicarla, y de ninguna manera la única forma de hacerlo, y ni siquiera la más convincente. Tanto se ha trillado y abusado de ella, que ignorantes espíritus materialistas, en una burda manipulación de la información, atribuyen a Darwin el disparate de que “el hombre desciende del mono”, aunque Darwin solamente propuso la hipótesis de que el hombre y los simios tienen ancestros comunes que se remontarían a una edad geológica remota.
Como es sabido, Alfred R. Wallace (1823-1913), al igual que Darwin, explicó también la evolución de las especies por selección natural. Para Wallace, la selección natural no puede explicar por sí sola, la evolución hasta el hombre. Según él, el cerebro humano no pudo surgir de esa manera, sino que una Inteligencia Superior quiso el desarrollo del hombre en una dirección definida y para un propósito especial. Seguiremos con este tema en nuestras próximas discusiones.
Antonio Lara Barragán Gómez
OFS
Escuela de Ingeniería Industrial
Universidad Panamericana
Campus Guadalajara
antonio.lara_baragan@up.edu.mx
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Creacionismo y darwinismo: ¿irreconciliables?
Creacionistas equiparan el darwinismo con el racismo
Houston Chronicle - United States
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