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"El viaje del héroe" - monografía


"MITO Y TRADICIÓN SAGRADA EN EL MUNDO ACTUAL"

Vivimos actualmente la era "tecno"; un mundo regido por la tecnología y el cientificismo que no la ciencia. Ello ha implicado una des-mitologización de y en nuestras vidas.

En otro trabajo ya apuntábamos a una aproximación hacia una posible definición del concepto de mito, refiriendo a que el mismo da cuenta de una historia verdadera, sucedida en un tiempo primordial (in illo tempore) y que hace referencia a una creación, en el sentido de la primera vez en que algo sucede o acontece (ya sea en el universo, el ser humano, un animal, una planta, un comportamiento, etc.).

Pero en estos momentos, ya hace tiempo que los mitos han dejado de ser considerados con seriedad y han sido asumidos como meras fábulas o leyendas.

El problema radica, creo a mi personal entender, que se ha procedido a realizar una lectura literal de los mismos sin prestar atención a la infinita profundidad y riqueza de un símbolo.

Desgraciadamente, muchos pueblos, a lo largo del tiempo y a lo ancho del mundo, al literalizar y por ende, congelar la posible interpretación de un mito, han procedido a la concepción e instauración de creencias dogmáticas de carácter inamovible e indiscutible.

Por ejemplo, si Dios creó el mundo en siete días, ello ha de significar que realmente fue creado en una semana y que si la Tierra es el centro del universo, tiene dos posibilidades, creer que ello es cierto o la hoguera. Además, fue Cristo quien murió asesinado y posteriormente resucitó de entre los muertos, pero olvidamos que antes que él ya hubieron otros que lo precedieron en tamaña hazaña: Osiris en Egipto; Tammuz en Mesopotamia; Adonis en Siria; y Dionisos en Grecia entre otros.

Y es cierto que hoy día nadie puede tomar nada de ello como cierto. Pero el simbolismo en dichos mitos implicado es vasto, lo que denota la presencia de muchos niveles de posibles "lecturas".

Los viejos tabúes de nuestros ancestros han caído desestabilizados por el discernimiento sabiamente aportado por la ciencia. A lo que debemos abocarnos entonces es a la génesis de una nueva mitología. Los temas aportados por esta disciplina han sido constantes y universales, pero deben ser re-adecuados a los tiempos que estamos viviendo.

Un punto de partida podría ser el considerarlos como verdaderas imágenes o mensajes existenciales provenientes de las profundidades ignotas de nuestro ser. El mito sería así entendido, una particular manera de dar expresión a nuestro in-consciente, con sus aspectos oscuros y luminosos; sus limitaciones y sus potencialidades.

Lo que necesitamos hoy día son no solamente mitos nuevos sino una re-lectura de carácter "crítico" de los viejos mitos.

Una lectura a-crítica es la que da y ha dado lugar a los dogmatismos, a los imperialismos religiosos, a la quema de brujas y a las limpiezas étnicas de los "elegidos" exterminando a los "herejes" y también es la que ha creado en la civilización occidental la idea de "pecado".

Pero este tipo acrítico de interpretar los mitos es propia de un estadio evolutivo de la humanidad, correspondiente a una visión del mundo mítica y etnocéntrica. En ese nivel el mito no es interpretado "como si", sino que "es". Nosotros lo que ahora proponemos es la utilización de ellos como un modelo o herramienta de auto-descubrimiento.

A título de ejemplo, consideremos el mito bíblico de la expulsión del Jardín del Edén. Ya es por todos conocida la historia de cómo fueron expulsados nuestros "padres originales" por haber comido del fruto de uno de los dos árboles allí existentes, la manzana del árbol del bien y del mal (el otro árbol confería la vida eterna).

Procedamos a realizar una lectura crítica de este mito –considerando que es tan solo una de las posibles lecturas- y pensemos no en un escenario geográfico sino en un paisaje psíquico (en el sentido etimológico del término). De acuerdo a ello el Jardín del Edén se encontraría en nuestro interior y el motivo de la expulsión se debería a la instalación en nuestra conciencia de fronteras dualistas: bien y mal; blanco y negro; macho y hembra; etc., siendo la demarcación primaria aquella que establecemos mediante la distinción entre yo y no-yo.

A partir de ahí creamos el Paraíso y el Infierno como polos opuestos e irreconciliables y sólo podemos acceder al primero si logramos expulsar todo "mal".

Pero que si decimos que lo que en realidad nos mantiene alejados de tan magno jardín somos nosotros mismos, al considerar que los opuestos dan cuenta de fronteras limitantes y limitadoras. Qué si empezamos a comprender que las fronteras son ilusorias, no reales. Como sabiamente dijera Fénelon: "No hay ilusión más peligrosa que las fantasías mediante las cuales la gente procura evitar la ilusión".

De ser así, al ir en busca de esa demarcación primaria jamás la encontraríamos, pues es ilusoria, no existente.

Como han señalado ya Korzybski y el resto de los semánticos, las palabras, símbolos, pensamientos, ideas, etc. simplemente son mapas que reflejan la realidad, pero no son la realidad misma, pues el mapa no es el territorio.

De esta manera arribamos a lo que Nicolás de Cusa llamaba "coincidentia oppositorum" y así lo que considerábamos opuestos separados e irreconciliables, resultan ser en verdad, aspectos complementarios de una y la misma realidad. Como dijera el gran poeta alemán Rainer María Rilke: "Tengo miedo de que si mis demonios me abandonan, mis ángeles lo hagan también".

Así entendido el mito, nadie nos expulsó del Jardín del Edén, sino que en cierta manera nos auto-expulsamos al confundir el mapa con el territorio, al convertir a una simple línea demarcatoria en una frontera.

Aunque también podríamos entender, amen de otras posibles "lecturas" la crucifixión de Cristo y su posterior resurrección como el abandono del mundo de los apegos y el posterior re-conocimiento de nuestra conciencia inmortal.

Si logramos, como hemos intentado de-mostrar, que los mitos son pasibles de diferentes modalidades de interpretación, a ello debemos añadir en forma concomitante el considerar y comprender la necesidad de generar nuevos mitos que se adecuen a las épocas en curso.

Vivimos en un mundo de horizontes cada vez más amplios y nuevos, donde con vertiginoso frenesí lo des-conocido se convierte en conocimiento antiguo.

Dios, como lo entendían nuestros ancestros, se ha convertido en un "deus otiosus". En su lugar ha quedado un vacío nihilista, donde cada cual hace lo suyo según lo que mejor pueda. Hoy día asistimos a una crisis de significado resuelto en el mejor de los casos con Prozac, con vandalismo, o con evangelismos.

Por ello, además de nuevas-viejas mitologías, debemos generar nuevos ritos de iniciación que tengan en cuenta y sean acordes a la era tecno-científica e informatizada que nos encontramos viviendo. Como hemos afirmado en otra monografía, al referirnos a la "Philosophia Perennis", la Verdad es una, pero sus manifestaciones son muchas y variadas, siendo necesaria una re-actualización teniendo en cuenta el modelo sociocultural y tecnoeconómico en el cual nos encontremos insertos como partes co-constitutivas y co-creadoras.

Creemos sumamente oportuno dar cuenta de qué entendemos por ritos de iniciación. Como dice Mircea Eliade: "En su sentido más general, la palabra "iniciación" significa una serie de ritos y de enseñanzas orales, cuyo propósito es provocar una modificación radical del estatus religioso y social de la persona que la recibe. En términos filosóficos, iniciación equivale a una mutación ontológica de la condición existencial. El novicio emerge de sus duras pruebas como un ser totalmente diferente: se ha convertido en otro" (1)(la cursiva es del autor)

Así entendidos, estos ritos iniciáticos permiten el pasaje y la transformación del niño en adolescente y de adolescente en hombre o mujer. Pero esto en cuanto hace a su marco estructural o paradigmático; el contenido en sí debe ser re-adecuado atendiendo a –como ya lo manifestamos- la realidad en que nos toque vivir.

Además, en nuestros días, existe otro tipo de iniciación, de carácter dinámica, permanente y trans-mutadora que es la proveniente de nuestra exploración interior; de la posibilidad de emprender un camino de introspección psicológica al tiempo que de desarrollo y evolución espiritual.

Para concluir, reafirmamos nuestra comprensión de que los mitos no son el territorio, sino tan sólo mapas de la realidad y que los ritos de iniciación o de pasaje son puertas y oportunidades, no la seguridad de una transformación.

Ello pretende profundizar en cuanto a la consideración de modelos emergentes con el nacer de este nuevo milenio y tendientes a generar una verdadera revolución transformativa a nivel personal, social y universal.

BIBLIOGRAFIA CITADA
ELIADE, M.: "La búsqueda" – Ed. Kairós – 1999, pág. 152

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA
PANIKER, S.: "Aproximación al origen" – Ed. Kairós – 1989
WILBER, K.: "Un Dios sociable" – Ed. Kairós – 1988
WILBER, K.: "La conciencia sin fronteras" – Ed. Kairós – 1989
WILBER, K.: "Después del Edén" – Ed. Kairós – 1995
WILBER, Ken: "Los tres ojos del conocimiento" – Ed. Kairós – 1991
WILBER, Ken: "Breve historia de todas las cosas" – Ed. Kairós – 1991
WILBER, Ken: "El ojo del espíritu" – Ed. Kairós – 1991

Lic. Germán H. PASTORINI
Licenciado en Psicología
Montevideo-Uruguay

Ver otras notas del autor en:
Místicos vs. Psicóticos
Mito, sueño y trascendencia
en
http://www.monografias.com/trabajos15/viaje-del-heroe/viaje-del-heroe.shtml?utm_source=Newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=31-oct-12

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