Un colosal impacto en Júpiter deja una marca del tamaño de la tierra
Jul-21-2009
El primero en detectar el fenómeno fue un astrónomo aficionado australiano el 20 de Julio de 2009, Anthony Wesley, que se comunicó con el astrónomo de la NASA, Glenn Orton que mediante un estudio usando el telescopio infrarrojo ubicado en Mauna Kea, Hawaii, determinó que un objeto acababa de impactar sobre el gigante Júpiter.
Es la primera vez desde 1994 que se observa un impacto sobre la superficie del planeta, cuya atmósfera está saturada de gas, el impacto dejó una perturbación atmosférica del tamaño de la tierra.
En julio de 1994, el cometa Shoemaker-Levy 9 partido en 21 fragmentos se estrelló sobre Júpiter.
El astrónomo Glenn Orton dijo que no tiene "la menor idea" sobre la naturaleza del objeto que colisionó con Júpiter.
Estamos rodeados de misterios. Aquí buscamos investigar y aclarar algunos de ellos.
Lo mejor!!!
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Más obras Literarias de Daniel Galatro
La noche de las dos lunas

Lo recuerdo muy bien. Fue en aquel raro 2007 en el que muchos tomamos conciencia del comienzo de una nueva glaciación, quizá la primera de la que el ser humano pudo ser testigo.
Otros, tal vez más numerosos que nosotros, atribuyeron el fenómeno a las acciones contaminantes no reguladas que el progreso había generado y lo vieron como una venganza de la naturaleza o un acto de justicia divina. El sentimiento de culpa judeocristiano había comenzado a florecer como en tantas otras épocas pasadas y todavía nadie podía siquiera suponer que crecería a la par del nivel de las aguas de los mares.
Sabía que el 27 de Agosto sería un momento más en mi vida en el que podría observar algo especial en el escenario maravilloso que me rodeaba. Esta vez no sería una nevada inesperada y extraña, consecuencia, casi absurda para los legos, del nuevo calentamiento global. Lo que esa noche ocurrió estaba perfectamente anticipado y calculado desde mucho tiempo atrás. Se sabía que ocurriría por esos días y no había duda de que volvería a suceder doscientos ochenta años después.
El vecino planeta Marte se acercaba inevitablemente a sólo poco más de treinta y cuatro millones de millas de distancia poco después de medianoche y se lo podría ver claramente, con el tamaño y la espectacularidad de una luna llena. Y serían entonces, aparentemente, dos de ellas quienes reinarían esa madrugada en el cielo.
Me hubiese gustado ir hasta el extremo de Punta Ballena para observar. Porque esos dos manantiales de luz emitiendo caudales blancos y rosados a un mismo tiempo, merecían un fondo como el de Casa Pueblo.
Pero debí conformarme con un lugar menos espectacular, frente al río, cerca de donde alguna vez estuviera la Punta de Lara. No era realmente un sufrimiento pues las dos lunas hacían que lo que entonces era una playa se viera extrañamente hermoso.
Me dio la impresión de que toda esa ribera tomaba este suceso astronómico como un espectáculo más de una sucesión preparada para su despedida, antes de que el río creciera inexorable y la devorara. Ya había ocurrido antes y sabía que cuando las aguas volvieran a bajar muchos años después podría lucir su belleza nuevamente.
Estaba allí sentado en la arena, solo en ese rinconcito del mundo, observando los reflejos irrepetibles que esos dos protagonistas producían en el agua amarronada, en la arena húmeda, en los antiguos sauces, en el techo y en los cristales de mi automóvil.
De pronto, una nueva luz mucho más pequeña se sumó a la escena. Al principio la supuse una estrella que una nube estuviese ocultando, pero pronto comprobé que se movía con rapidez y crecía en tamaño e intensidad a medida que se aproximaba.
Cuando ya tenía dimensiones suficientes como para desviar mi atención de una Luna y un Marte que continuaban brindando el espectáculo principal, su rumbo cambió bruscamente y tomó una trayectoria paralela a la costa. Un par de segundos más tarde pareció dejarse caer en las aguas del río para desaparecer allí.
Ya amanecía cuando regresé a la ciudad. Esa mañana todos hablaron de las dos lunas. Hasta atribuyeron el fenómeno a una confirmación más del próximo fin del mundo, o a una señal divina del castigo que se cernía inevitable sobre la raza humana, entre cientos de otras curiosas explicaciones.
Pareció que nadie más que yo había visto la tercera luz que se acercó a la costa y se sumergió en el río. Tampoco relaté lo sucedido a ninguna otra persona, hasta hoy. Quizá era tiempo de agradecer públicamente el obsequio especial de aquella noche.
Daniel Galatro
2012
http://olgaydaniel.blogspot.com
Otros, tal vez más numerosos que nosotros, atribuyeron el fenómeno a las acciones contaminantes no reguladas que el progreso había generado y lo vieron como una venganza de la naturaleza o un acto de justicia divina. El sentimiento de culpa judeocristiano había comenzado a florecer como en tantas otras épocas pasadas y todavía nadie podía siquiera suponer que crecería a la par del nivel de las aguas de los mares.
Sabía que el 27 de Agosto sería un momento más en mi vida en el que podría observar algo especial en el escenario maravilloso que me rodeaba. Esta vez no sería una nevada inesperada y extraña, consecuencia, casi absurda para los legos, del nuevo calentamiento global. Lo que esa noche ocurrió estaba perfectamente anticipado y calculado desde mucho tiempo atrás. Se sabía que ocurriría por esos días y no había duda de que volvería a suceder doscientos ochenta años después.
El vecino planeta Marte se acercaba inevitablemente a sólo poco más de treinta y cuatro millones de millas de distancia poco después de medianoche y se lo podría ver claramente, con el tamaño y la espectacularidad de una luna llena. Y serían entonces, aparentemente, dos de ellas quienes reinarían esa madrugada en el cielo.
Me hubiese gustado ir hasta el extremo de Punta Ballena para observar. Porque esos dos manantiales de luz emitiendo caudales blancos y rosados a un mismo tiempo, merecían un fondo como el de Casa Pueblo.
Pero debí conformarme con un lugar menos espectacular, frente al río, cerca de donde alguna vez estuviera la Punta de Lara. No era realmente un sufrimiento pues las dos lunas hacían que lo que entonces era una playa se viera extrañamente hermoso.
Me dio la impresión de que toda esa ribera tomaba este suceso astronómico como un espectáculo más de una sucesión preparada para su despedida, antes de que el río creciera inexorable y la devorara. Ya había ocurrido antes y sabía que cuando las aguas volvieran a bajar muchos años después podría lucir su belleza nuevamente.
Estaba allí sentado en la arena, solo en ese rinconcito del mundo, observando los reflejos irrepetibles que esos dos protagonistas producían en el agua amarronada, en la arena húmeda, en los antiguos sauces, en el techo y en los cristales de mi automóvil.
De pronto, una nueva luz mucho más pequeña se sumó a la escena. Al principio la supuse una estrella que una nube estuviese ocultando, pero pronto comprobé que se movía con rapidez y crecía en tamaño e intensidad a medida que se aproximaba.
Cuando ya tenía dimensiones suficientes como para desviar mi atención de una Luna y un Marte que continuaban brindando el espectáculo principal, su rumbo cambió bruscamente y tomó una trayectoria paralela a la costa. Un par de segundos más tarde pareció dejarse caer en las aguas del río para desaparecer allí.
Ya amanecía cuando regresé a la ciudad. Esa mañana todos hablaron de las dos lunas. Hasta atribuyeron el fenómeno a una confirmación más del próximo fin del mundo, o a una señal divina del castigo que se cernía inevitable sobre la raza humana, entre cientos de otras curiosas explicaciones.
Pareció que nadie más que yo había visto la tercera luz que se acercó a la costa y se sumergió en el río. Tampoco relaté lo sucedido a ninguna otra persona, hasta hoy. Quizá era tiempo de agradecer públicamente el obsequio especial de aquella noche.
Daniel Galatro
2012
http://olgaydaniel.blogspot.com
Naftalé y el origen de la vida

Investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias dicen que han descubierto en el espacio a unos 700 años luz de la Tierra la molécula llamada naftalé que combinada con agua, amoníaco y radiación ultraviolada produce muchos de los aminoácidos fundamentales para el desenvolvimiento de la vida.
Pregunta crucial que persigue incansablemente al hombre y a la que no se le sabe dar respuesta convincente con los estudios científicos:
¿Cómo se originó la vida?
Darwinismo y creacionismo ¿van de la mano?
El darwinismo no está esencialmente opuesto al cristianismo
Según el historiador John Hedley Brooke, el darwinismo no está esencialmente contrapuesto al cristianismo.
Puede ser entendido desde una ideología ateísta o teísta.
De hecho, ya muchos de los primeros comentadores de la Iglesia de Inglaterra advirtieron que el darwinismo contenía numerosos principios que abrían a una visión más rica de la teología natural.
Hoy la inmensa mayoría de los teólogos cristianos, pertenecientes a las más diversas confesiones, admiten el darwinismo.
El fundamentalismo en Norteamérica y la promoción actual de versiones radicales del intelligent design son una excepción.
El darwinismo y otros muchos resultados de la ciencia moderna no sólo son compatibles con el cristianismo, sino que han permitido formas más ricas de entender la teología cristiana.
No sólo en la teología inglesa del XIX, sino en la actualidad.
Por Juan Antonio Roldán
en Tendencias Científicas - España
Según el historiador John Hedley Brooke, el darwinismo no está esencialmente contrapuesto al cristianismo.
Puede ser entendido desde una ideología ateísta o teísta.
De hecho, ya muchos de los primeros comentadores de la Iglesia de Inglaterra advirtieron que el darwinismo contenía numerosos principios que abrían a una visión más rica de la teología natural.
Hoy la inmensa mayoría de los teólogos cristianos, pertenecientes a las más diversas confesiones, admiten el darwinismo.
El fundamentalismo en Norteamérica y la promoción actual de versiones radicales del intelligent design son una excepción.
El darwinismo y otros muchos resultados de la ciencia moderna no sólo son compatibles con el cristianismo, sino que han permitido formas más ricas de entender la teología cristiana.
No sólo en la teología inglesa del XIX, sino en la actualidad.
Por Juan Antonio Roldán
en Tendencias Científicas - España
Más sobre el alma, el animal y el hombre
"Aristóteles llamó animal a todo ser que tuviera ánimo, es decir, que se moviera. Y en el entendimiento de esa movilidad, el filósofo centraba la vida, esto que nos lleva a sentir y a ser. De igual manera, se lee en el inicio del Génesis: "y el espíritu de D’s flotaba sobre las aguas", es decir, las movía y como se movían estaban vivas. Y el hombre fue hecho, dicen las mismas crónicas, de un soplo de vida, de un movimiento (igual que el universo que, según la Kabalá, se hizo de una contracción de D’s)."
En "El cuerpo, el mundo y la historia"
Por José Guillermo Anjel R.
en Cañasanta - Toronto, Ontario, Canadá
En "El cuerpo, el mundo y la historia"
Por José Guillermo Anjel R.
en Cañasanta - Toronto, Ontario, Canadá
Manuel aporta su propia visión sobre el tema
En el Génesis se relata cómo el cuerpo del varón se hizo tomando el barro como materia prima, y el de la varona (o mujer), usando ya una costilla del cuerpo masculino.
¿Cabe quizá deducir de ello que el cuerpo femenino sea en su esencia misma más delicado y dulce que el masculino, por razón de origen en cuanto a la materia prima de que ya se ha hablado, y también porque bien podemos suponer que el Gran Hacedor, luego de hecho el corpachón de Adán, tuviera mayor soltura y práctica para hacer el cuerpo divino de Eva?
Yo diría que sí, claro.
Manuel Laza Zerón
En: La Opinión de Málaga - Andalucía - España
¿Cabe quizá deducir de ello que el cuerpo femenino sea en su esencia misma más delicado y dulce que el masculino, por razón de origen en cuanto a la materia prima de que ya se ha hablado, y también porque bien podemos suponer que el Gran Hacedor, luego de hecho el corpachón de Adán, tuviera mayor soltura y práctica para hacer el cuerpo divino de Eva?
Yo diría que sí, claro.
Manuel Laza Zerón
En: La Opinión de Málaga - Andalucía - España
Creacionismo vs evolucionismo, ¿por qué?
CHARLES Darwin publicó sus obras "El origen de las especies" en 1859 y "El origen del hombre" en 1871, y estos acontecimientos marcaron un antes y un después en el mundo de las ciencias biológicas e incluso sociales y económicas, aunque ahora no vamos a entrar en el trasfondo ideológico y filosófico de la teoría de la selección natural.
Tengo que reconocer que soy un mero aficionado con grandes lagunas en el tema de la teoría de la evolución, quizás por eso no entiendo el tópico enfrentamiento de la teoría de la creación divina del universo con la teoría de la evolución de las especies.
Tenemos los relatos del Génesis de los que la judía y la cristiana extraen la conclusión de que Dios es el creador de todo el universo y, de manera especial, del hombre.
El Génesis no es un libro de historia de la ciencia ni una enciclopedia de biología. Es un relato que encierra una verdad de fe, que es que Dios es el creador del universo, pero no tiene ningún interés en decirnos que procesos físicos y químicos se dieron para componer lo que hoy llamamos el universo.
Por lo tanto, ya sea desde una postura de interpretación extremista y literal de la biblia o bien desde la postura de los que pretenden ridiculizarla como libro de ciencia para rechazar la idea de un Dios creador, las conclusiones a las que se llegan son irreconciliables con las posturas mantenidas por la teoría de la evolución de las especies.
Hay que reconocer la gran aportación que esta teoría ha hecho al mundo de la ciencia en casi todas sus disciplinas, pero en lo referente a quienes pretenden utilizarla como ariete contra la fe no creo, sin querer escandalizar a nadie, que esta teoría niegue la posibilidad de un Dios creador, inteligente y con un proyecto en el que el ser humano ocupa un lugar especial.
Si bien es verdad que, grosso modo, las condiciones ambientales y las pequeñas mutaciones van seleccionando cuales son los mejores ejemplares que continuarán la marcha de la especie, también es verdad que hay que explicar muchas cosas: por qué se producen esas mutaciones; por qué en igualdad de condiciones ambientales tan solo una especie, la humana, inicia un desarrollo cualitativamente mayor que el del resto de las especies; cual es el origen real de la vida y porqué sigue una línea tan bien dirigida de evolución, a pesar de las imperfecciones. ¿Casualidades?
Modestamente, el recurso a la casualidad en temas de ciencia es sospechoso de ser algo flojo, ¿no creen?
Ignacio López Román, párroco de Santo Domingo.
en El Almería - Almeria, España
Tengo que reconocer que soy un mero aficionado con grandes lagunas en el tema de la teoría de la evolución, quizás por eso no entiendo el tópico enfrentamiento de la teoría de la creación divina del universo con la teoría de la evolución de las especies.
Tenemos los relatos del Génesis de los que la judía y la cristiana extraen la conclusión de que Dios es el creador de todo el universo y, de manera especial, del hombre.
El Génesis no es un libro de historia de la ciencia ni una enciclopedia de biología. Es un relato que encierra una verdad de fe, que es que Dios es el creador del universo, pero no tiene ningún interés en decirnos que procesos físicos y químicos se dieron para componer lo que hoy llamamos el universo.
Por lo tanto, ya sea desde una postura de interpretación extremista y literal de la biblia o bien desde la postura de los que pretenden ridiculizarla como libro de ciencia para rechazar la idea de un Dios creador, las conclusiones a las que se llegan son irreconciliables con las posturas mantenidas por la teoría de la evolución de las especies.
Hay que reconocer la gran aportación que esta teoría ha hecho al mundo de la ciencia en casi todas sus disciplinas, pero en lo referente a quienes pretenden utilizarla como ariete contra la fe no creo, sin querer escandalizar a nadie, que esta teoría niegue la posibilidad de un Dios creador, inteligente y con un proyecto en el que el ser humano ocupa un lugar especial.
Si bien es verdad que, grosso modo, las condiciones ambientales y las pequeñas mutaciones van seleccionando cuales son los mejores ejemplares que continuarán la marcha de la especie, también es verdad que hay que explicar muchas cosas: por qué se producen esas mutaciones; por qué en igualdad de condiciones ambientales tan solo una especie, la humana, inicia un desarrollo cualitativamente mayor que el del resto de las especies; cual es el origen real de la vida y porqué sigue una línea tan bien dirigida de evolución, a pesar de las imperfecciones. ¿Casualidades?
Modestamente, el recurso a la casualidad en temas de ciencia es sospechoso de ser algo flojo, ¿no creen?
Ignacio López Román, párroco de Santo Domingo.
en El Almería - Almeria, España
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