DIA INTERNACIONAL DE LA PROTECCION DE LA CAPA DE OZONO
Cada año desde 1994 se conmemora el 16 de Septiembre, el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1995, en conmemoración del Protocolo de Montreal que fue firmado en esa fecha del año 1987, referido a la eliminación gradual y obligatoria de las sustancias que afectan al ozono en la estratosfera.
La conmemoración de este día, dá la oportunidad que en todo el mundo se recuerde y se renueven las acciones en relación con la protección de la capa de ozono; para ello tenemos que interiorizarnos al respecto, por tal motivo presentamos un informe que puede verse haciendo clic a continuación: http://www.marambio.aq/capadeozono.html
Estamos rodeados de misterios. Aquí buscamos investigar y aclarar algunos de ellos.
Lo mejor!!!
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LA IDENTIDAD DE ISRAEL ENTRE POLITICA Y RELIGION
Enviado por Julio Victorio Puzzillo
Autor: A. Terenzi
Fuente: Clarissa
18 agosto 2010
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En los últimos meses, el Estado hebreo está viviendo un hecho de gran importancia para su futuro: el pasado julio, en efecto, el diputado David Rotem le ha presentado al Knesset la versión final de una nueva "ley sobre la conversión” que ha levantado una encendida discusión en el mundo hebreo internacional, obligando al primer ministro Benjamín Netanyahu a congelar la propuesta hasta enero, nombrando mientras tanto una especie de comisión arbitral conducida por Natan Sharansky, el ex disidente soviético transformado en una personalidad de relieve del mundo político israelí, actualmente es jefe del Jewish Agency, la histórica agencia promovedora de la colonización sionista en Palestina.
La ley Rotam toca los fundamentos mismos de la identidad del Estado hebreo, puesto que invierte la cuestión de quien se pueda definir legítimamente judío: como se sabe, el Estado israelí lo ha definido desde 1950, con la así llamada Ley de la Vuelta, como "una persona nacida de madre judía o que se ha convertido al hebraísmo y que no sea miembro de otra religión". Es decir, una definición que deja abiertas solo dos vías, una atada a la transmisión de la línea materna de sangre y otra en cambio de carácter religioso.
Mientras el primer aspecto ha planteado la explícita acusación de racismo de parte de quién cree que es una discriminación en contraste con la Carta de los Derechos del hombre, la segunda plantea el problema de quien tenga que tener en Israel el poder de sancionar "la conversión" de una persona al Judaísmo.
Este último aspecto tiene una importante implicación de política interna, sobre todo a causa del imponente flujo migratorio de más de un millón de inmigrantes de Rusia, a quienes Israel abrió; las puertas en los años noventa, por la necesidad urgente de sustentar la propia y difícil situación demográfica, amenazada por las altas tasas de fertilidad de la población árabe-palestina, que determina un desequilibrio numérico que pone en serio riesgo el futuro mismo de Israel como Estado hebreo. Hoy más de 320.000 inmigrantes de origen ruso, incluso habiendo adquirido la ciudadanía israelí, no pueden casarse ni ser enterrados en Israel según los rituales del Judaísmo ortodoxo y sus hijos, chicos a menudo adolescentes son, según el mismo Rotem, una real "bomba de tiempo" social por la dificultad de integrarse culturalmente en la sociedad hebrea, alimentando fenómenos paradójicos como el del nacimiento en el país de círculos neo-nazistas.
Tradicionalmente en Israel la conversión se confiaba al así llamado “Jefe del Rabinato”, una especie de cumbre eclesiástica que reúne las máximas autoridades religiosas de las dos principales direcciones ortodoxas del Judaísmo, sefardita y ashkenazita; a sus así llamadas "cortes de conversión" les competía la decisión sobre la admisibilidad de los candidatos - con particular atención al hecho de que el convertido estuviera efectivamente listo para respetar y practicar los 613 mitzvòt, las reglas que regulan al detalle la vida del fiel judío.
En el 2004, el gobierno de Sharon constituyó comisiones conjuntas en las que, además de los representante religiosos, estaban presentes también funcionarios del Ministerio del Interior, no sólo en la esperanza de hacer más rápido el mecanismo, criticado también por la lentitud de sus decisiones, pero sobre todo para superar los contrastes en materia religiosa que habían surgido desde hace tiempo con el hebraísmo reformado y con el conservador, ambos movimientos religiosos habían surgido en el curso del Ochocientos, en el clima del modernismo religioso en Europa y en los Estados Unidos, al que pertenecen la mayoría de los judíos norte-americanos, cuyo papel es en particular determinante para asegurar el sostén de EE.UU. a la política israelí.
Desde hace tiempo en efecto se había abierto un contencioso entre los rabinatos ortodoxos y el Tribunal Supremo israelí que, consciente del aspecto político de la cuestión, se pronunció repetidamente, por ejemplo en 1989 y en el 2002, a favor de la plena legitimidad religiosa de las orientaciones del Judaísmo reformista y conservador.
Al mismo tiempo, como si el cuadro no fuera ya bastante complicado, ha ido aumentando la presión político-religiosa de los ultra-ortodoxos, los así llamados Haredim, los que, como se sabe, desarrollan un papel fundamental en la ampliación de los asentamientos hebreos en Jerusalén y en Cisjordania: ellos son representados hoy también en el gobierno de Netanyahu y justo el partido de David Rotam, Yisrael Beiteinu, está muy cercano a ellos, además de ser expresión de la inmigración rusa de la que se ha hablado.
La creciente presión del fundamentalismo religioso ha llevado en el 2008 incluso al bloque de las actividades de las "Cortes de conversión" cuando la Corte de Apelación rabínica ha anulado, con valor retroactivo, todas las conversiones actuadas por las cortes coordinadas por el rabino Druckman, aquellas es decir que obraban según el procedimiento dispuesto por Sharon en el 2004: de este modo se ha creado una increíble situación de punto muerto político-religioso, con graves implicancias para aquellas decenas de millares de potenciales nuevos judíos, sobre todo rusos, que esperan una legitimación a su ciudadanía, cuestión fundamental también sobre el plano político.
El proyecto de David Rotem busca por lo tanto salir de este atolladero, reforzando el papel del Supremo Rabinato Judío: la elección ha sido en efecto la de confiar totalmente al Rabinato la autoridad suprema sobre las cortes, incluido el poder de nombrar los jueces y de formarlas a nivel local - eliminando por lo tanto cualquier componente política del procedimiento de conversión. "Pero el presupuesto de donde parte Rotem - ha escrito el cotidiano Haaretz - es que el Jefe del Rabinato” no es completamente Haredi; comprende en efecto también rabinos sionistas religiosos y ortodoxos modernistas y son ellos los que harán las conversiones. La ley también hace más difícil la revocación de las conversiones, estableciendo que las cortes rabínicas sólo puedan hacerlo previa aprobación de los jefes rabinos. Los Haredim, por otro lado, esperan que el Jefe del Rabinato ejerza presiones sobre los rabinos a nivel local para que adopten estándares más rigurosos en la conversión."
Pero esta posición ha desencadenado una furiosa campaña por parte de los rabinos norte-americanos que han salido al descubierto también sobre el plano político, haciendo mandar a sus mismos fieles decenas de millares de correos electrónicos de protesta al primer ministro israelí.
"Por favor, uníos a mí escribiendo un email al primer ministro Netanyahu para pedirle de parar este histórico error", ha escrito por ejemplo el rabino Jeremy Kalmanofsky de la Congregación Ansche Chesed en el Upper West Side de Nueva York. ("¡El Judaísmo y el pueblo Hebreo no pertenecen exclusivamente al más reaccionario entre nosotros! ").
Así, el rabino David Schuck del Pelham Jewish Center de Westchester County, Nueva York, ha declarado que la ley de conversión "es en particular una afrenta a la diáspora hebrea y, en caso de que fuera aprobada, significaría un ceder de la mayoría de los Hebreos israelíes a una interpretación fundamentalista del Judaísmo."
David Rotam, por su parte, ha respondido enseguida sin medios términos a los jefes del hebraísmo reformado y conservador: "Tienen que controlar los hechos antes de hablar. Se están comportando como idiotas totales."
La confrontación se ha puesto pues extremadamente dura y éste es un hecho muy peligroso por una razón que Davide Hotovitz, editorialista del Jerusalem Post, ha puesto bien en evidencia en su editorial semanal: "esto a lo que estamos asistiendo es una explosiva crisis global sobre la identidad hebrea, un enorme, desastroso alud que está a punto de derribarse sobre las relaciones entre Israel y la Diáspora."
La decisión de congelar todo hasta enero se explica por lo tanto perfectamente a la luz de lo que ha declarado en una entrevista al rabino Shlomo Amar, jefe del Rabinato sefardita de Israel, según el cual Netanyahu le ha dicho que necesita que los judíos americanos estén de su parte durante las negociaciones con el presidente Obama sobre la paz con los palestinos.
Si esta es la razón inmediata, para ganar tiempo con la esperanza de un honorable compromiso, el problema de la conversión queda como un problema extremadamente serio para Israel, porque de una sola vez lleva al peine los nudos fundamentales de la actual identidad del Estado hebreo: el fin del sueño sionista, el nacimiento de un fundamentalismo religioso extremista que condiciona desde hace tiempo a la política interna e internacional, las exigencias de condicionar desde el interior al aliado americano a través de los! potentes lobbies religiosos y políticos hebreos en los! EE.UU., la extensión de los asentamientos que alargan la ocupación militar de Cisjordania, impidiendo el inicio de un serio proceso de paz.
Pero la apuesta en juego, reabriendo la cuestión del "¿Quién es hebreo?", reabre desde el interior de Israel la cuestión de la misma legitimidad del Estado hebreo. No al azar, Sharansky, nada más asumir el cargo de jefe de la comisión, frente a la difícil tarea de mediación que le espera, ha declarado justamente que "en el momento en que la legitimidad de Israel está cada vez más bajo ataque, el pueblo hebreo tiene necesidad de unidad y la legitimidad de todas las tendencias es digna de reconocimiento."
Se trata de ver qué precio tendrá que pagar el Estado hebreo a su propia identidad para salvar su misma legitimidad: un dilema de época entre política y religión que tendrá indudablemente también efecto fuera de Israel y que les recuerda a los occidentales que el fundamentalismo religioso no es una prerrogativa solamente del mundo islámico.
Autor: A. Terenzi
Fuente: Clarissa
18 agosto 2010
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En los últimos meses, el Estado hebreo está viviendo un hecho de gran importancia para su futuro: el pasado julio, en efecto, el diputado David Rotem le ha presentado al Knesset la versión final de una nueva "ley sobre la conversión” que ha levantado una encendida discusión en el mundo hebreo internacional, obligando al primer ministro Benjamín Netanyahu a congelar la propuesta hasta enero, nombrando mientras tanto una especie de comisión arbitral conducida por Natan Sharansky, el ex disidente soviético transformado en una personalidad de relieve del mundo político israelí, actualmente es jefe del Jewish Agency, la histórica agencia promovedora de la colonización sionista en Palestina.
La ley Rotam toca los fundamentos mismos de la identidad del Estado hebreo, puesto que invierte la cuestión de quien se pueda definir legítimamente judío: como se sabe, el Estado israelí lo ha definido desde 1950, con la así llamada Ley de la Vuelta, como "una persona nacida de madre judía o que se ha convertido al hebraísmo y que no sea miembro de otra religión". Es decir, una definición que deja abiertas solo dos vías, una atada a la transmisión de la línea materna de sangre y otra en cambio de carácter religioso.
Mientras el primer aspecto ha planteado la explícita acusación de racismo de parte de quién cree que es una discriminación en contraste con la Carta de los Derechos del hombre, la segunda plantea el problema de quien tenga que tener en Israel el poder de sancionar "la conversión" de una persona al Judaísmo.
Este último aspecto tiene una importante implicación de política interna, sobre todo a causa del imponente flujo migratorio de más de un millón de inmigrantes de Rusia, a quienes Israel abrió; las puertas en los años noventa, por la necesidad urgente de sustentar la propia y difícil situación demográfica, amenazada por las altas tasas de fertilidad de la población árabe-palestina, que determina un desequilibrio numérico que pone en serio riesgo el futuro mismo de Israel como Estado hebreo. Hoy más de 320.000 inmigrantes de origen ruso, incluso habiendo adquirido la ciudadanía israelí, no pueden casarse ni ser enterrados en Israel según los rituales del Judaísmo ortodoxo y sus hijos, chicos a menudo adolescentes son, según el mismo Rotem, una real "bomba de tiempo" social por la dificultad de integrarse culturalmente en la sociedad hebrea, alimentando fenómenos paradójicos como el del nacimiento en el país de círculos neo-nazistas.
Tradicionalmente en Israel la conversión se confiaba al así llamado “Jefe del Rabinato”, una especie de cumbre eclesiástica que reúne las máximas autoridades religiosas de las dos principales direcciones ortodoxas del Judaísmo, sefardita y ashkenazita; a sus así llamadas "cortes de conversión" les competía la decisión sobre la admisibilidad de los candidatos - con particular atención al hecho de que el convertido estuviera efectivamente listo para respetar y practicar los 613 mitzvòt, las reglas que regulan al detalle la vida del fiel judío.
En el 2004, el gobierno de Sharon constituyó comisiones conjuntas en las que, además de los representante religiosos, estaban presentes también funcionarios del Ministerio del Interior, no sólo en la esperanza de hacer más rápido el mecanismo, criticado también por la lentitud de sus decisiones, pero sobre todo para superar los contrastes en materia religiosa que habían surgido desde hace tiempo con el hebraísmo reformado y con el conservador, ambos movimientos religiosos habían surgido en el curso del Ochocientos, en el clima del modernismo religioso en Europa y en los Estados Unidos, al que pertenecen la mayoría de los judíos norte-americanos, cuyo papel es en particular determinante para asegurar el sostén de EE.UU. a la política israelí.
Desde hace tiempo en efecto se había abierto un contencioso entre los rabinatos ortodoxos y el Tribunal Supremo israelí que, consciente del aspecto político de la cuestión, se pronunció repetidamente, por ejemplo en 1989 y en el 2002, a favor de la plena legitimidad religiosa de las orientaciones del Judaísmo reformista y conservador.
Al mismo tiempo, como si el cuadro no fuera ya bastante complicado, ha ido aumentando la presión político-religiosa de los ultra-ortodoxos, los así llamados Haredim, los que, como se sabe, desarrollan un papel fundamental en la ampliación de los asentamientos hebreos en Jerusalén y en Cisjordania: ellos son representados hoy también en el gobierno de Netanyahu y justo el partido de David Rotam, Yisrael Beiteinu, está muy cercano a ellos, además de ser expresión de la inmigración rusa de la que se ha hablado.
La creciente presión del fundamentalismo religioso ha llevado en el 2008 incluso al bloque de las actividades de las "Cortes de conversión" cuando la Corte de Apelación rabínica ha anulado, con valor retroactivo, todas las conversiones actuadas por las cortes coordinadas por el rabino Druckman, aquellas es decir que obraban según el procedimiento dispuesto por Sharon en el 2004: de este modo se ha creado una increíble situación de punto muerto político-religioso, con graves implicancias para aquellas decenas de millares de potenciales nuevos judíos, sobre todo rusos, que esperan una legitimación a su ciudadanía, cuestión fundamental también sobre el plano político.
El proyecto de David Rotem busca por lo tanto salir de este atolladero, reforzando el papel del Supremo Rabinato Judío: la elección ha sido en efecto la de confiar totalmente al Rabinato la autoridad suprema sobre las cortes, incluido el poder de nombrar los jueces y de formarlas a nivel local - eliminando por lo tanto cualquier componente política del procedimiento de conversión. "Pero el presupuesto de donde parte Rotem - ha escrito el cotidiano Haaretz - es que el Jefe del Rabinato” no es completamente Haredi; comprende en efecto también rabinos sionistas religiosos y ortodoxos modernistas y son ellos los que harán las conversiones. La ley también hace más difícil la revocación de las conversiones, estableciendo que las cortes rabínicas sólo puedan hacerlo previa aprobación de los jefes rabinos. Los Haredim, por otro lado, esperan que el Jefe del Rabinato ejerza presiones sobre los rabinos a nivel local para que adopten estándares más rigurosos en la conversión."
Pero esta posición ha desencadenado una furiosa campaña por parte de los rabinos norte-americanos que han salido al descubierto también sobre el plano político, haciendo mandar a sus mismos fieles decenas de millares de correos electrónicos de protesta al primer ministro israelí.
"Por favor, uníos a mí escribiendo un email al primer ministro Netanyahu para pedirle de parar este histórico error", ha escrito por ejemplo el rabino Jeremy Kalmanofsky de la Congregación Ansche Chesed en el Upper West Side de Nueva York. ("¡El Judaísmo y el pueblo Hebreo no pertenecen exclusivamente al más reaccionario entre nosotros! ").
Así, el rabino David Schuck del Pelham Jewish Center de Westchester County, Nueva York, ha declarado que la ley de conversión "es en particular una afrenta a la diáspora hebrea y, en caso de que fuera aprobada, significaría un ceder de la mayoría de los Hebreos israelíes a una interpretación fundamentalista del Judaísmo."
David Rotam, por su parte, ha respondido enseguida sin medios términos a los jefes del hebraísmo reformado y conservador: "Tienen que controlar los hechos antes de hablar. Se están comportando como idiotas totales."
La confrontación se ha puesto pues extremadamente dura y éste es un hecho muy peligroso por una razón que Davide Hotovitz, editorialista del Jerusalem Post, ha puesto bien en evidencia en su editorial semanal: "esto a lo que estamos asistiendo es una explosiva crisis global sobre la identidad hebrea, un enorme, desastroso alud que está a punto de derribarse sobre las relaciones entre Israel y la Diáspora."
La decisión de congelar todo hasta enero se explica por lo tanto perfectamente a la luz de lo que ha declarado en una entrevista al rabino Shlomo Amar, jefe del Rabinato sefardita de Israel, según el cual Netanyahu le ha dicho que necesita que los judíos americanos estén de su parte durante las negociaciones con el presidente Obama sobre la paz con los palestinos.
Si esta es la razón inmediata, para ganar tiempo con la esperanza de un honorable compromiso, el problema de la conversión queda como un problema extremadamente serio para Israel, porque de una sola vez lleva al peine los nudos fundamentales de la actual identidad del Estado hebreo: el fin del sueño sionista, el nacimiento de un fundamentalismo religioso extremista que condiciona desde hace tiempo a la política interna e internacional, las exigencias de condicionar desde el interior al aliado americano a través de los! potentes lobbies religiosos y políticos hebreos en los! EE.UU., la extensión de los asentamientos que alargan la ocupación militar de Cisjordania, impidiendo el inicio de un serio proceso de paz.
Pero la apuesta en juego, reabriendo la cuestión del "¿Quién es hebreo?", reabre desde el interior de Israel la cuestión de la misma legitimidad del Estado hebreo. No al azar, Sharansky, nada más asumir el cargo de jefe de la comisión, frente a la difícil tarea de mediación que le espera, ha declarado justamente que "en el momento en que la legitimidad de Israel está cada vez más bajo ataque, el pueblo hebreo tiene necesidad de unidad y la legitimidad de todas las tendencias es digna de reconocimiento."
Se trata de ver qué precio tendrá que pagar el Estado hebreo a su propia identidad para salvar su misma legitimidad: un dilema de época entre política y religión que tendrá indudablemente también efecto fuera de Israel y que les recuerda a los occidentales que el fundamentalismo religioso no es una prerrogativa solamente del mundo islámico.
¡Primicia! ¿Un extraterreste captado durante un reportaje?
Zeta Forest ha compartido un enlace en tu muro.
Saludos Luis
Este es impresionante!!!
http://www.facebook.com/l/5be4d;www.youtube.com/watch?v=iXmHjTqxW-w
ALIEN APPEARS DURING INTERVIEW LIVE TV SOUTH AMERICA AUGUST 8 2010!!
Gracias a lautaro23punk Muchas gracias Gregoriovalens por enviarme este video
Para ver tu muro o escribir en el muro de Zeta, sigue este enlace:
http://www.facebook.com/n/?profile.php&id=1313869287&v=wall&mid=2e8d9ccG4e500de7G24ad2acG3a&n_m=burgosluis2002%40yahoo.com.ar
Gracias,
El equipo de Facebook
No a la islamización de la catedral de Córdoba - España
Córdoba (España), 26 Jul. 10 (AICA)
En la imagen: Mons. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, España
En declaraciones recogidas por el diario italiano “Il Flogio”, el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, fue objeto de la atención de los medios de comunicación por sus conocidas posturas contrarias al Islam. En particular, su “no” que repitió a los musulmanes que pedían orar en la catedral de la ciudad, la antigua mezquita de Córdoba. Monseñor Fernández se defiende de toda crítica por no dejar que en la Catedral de Córdoba recen los musulmanes. “Si hoy concedo a los musulmanes rezar una vez al mes, el año que viene querrán rezar una vez por semana. Después, consagrarán el lugar de culto y ya no nos permitirán volver a entrar”, afirmó.
iesvs.org
En la imagen: Mons. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, España
En declaraciones recogidas por el diario italiano “Il Flogio”, el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, fue objeto de la atención de los medios de comunicación por sus conocidas posturas contrarias al Islam. En particular, su “no” que repitió a los musulmanes que pedían orar en la catedral de la ciudad, la antigua mezquita de Córdoba. Monseñor Fernández se defiende de toda crítica por no dejar que en la Catedral de Córdoba recen los musulmanes. “Si hoy concedo a los musulmanes rezar una vez al mes, el año que viene querrán rezar una vez por semana. Después, consagrarán el lugar de culto y ya no nos permitirán volver a entrar”, afirmó.
iesvs.org
San Agustín, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia
San Agustín de Hipona (354-430), es el más grande de los Padres de la Iglesia y uno de los más eminentes doctores de la Iglesia occidental, nació en el año 354 en Tagaste (Argelia actual).
Su padre, Patricio, un pagano de cierta estación social acomodada, que luego de una larga y virulenta resistencia a la fe, hacia el final de su vida se convierte al cristianismo. Mónica, su madre, natural de África, era una devota cristiana, nacida a padres cristianos. Al enviudar, se consagró totalmente a la conversión de su hijo Agustín. Lo primero que enseñó a su hijo Agustín fue a orar, pero luego de verle gozar de esas santas lecciones sufrió al ver como iba apartándose de la Verdad hasta que su espíritu se infectó con los errores maniqueos y, su corazón, con las costumbres de la disoluta Roma."Noche y día oraba y gemía con más lágrimas que las que otras madres derramarían junto al féretro de sus hijos", escribiría después Agustín en sus admirables Confesiones. Pero Dios no podía consentir se perdiese para siempre un hijo de tantas lágrimas. Mónica murió en Ostia, puerto de Roma, el año de 387, asistida por su hijo.
Juventud y estudios
Agustín se educó como retórico en las ciudades norteafricanas de Tagaste, Madaura y Cartago. Entre los 15 y los 30 años vivió con una mujer cartaginesa cuyo nombre se desconoce, con quien tuvo un hijo en el año 372, llamado Adeodatus, que en latín significa regalo de Dios.
Contienda intelectual
Inspirado por el tratado Hortensius de Cicerón, Agustín se convirtió en un ardiente buscador de la verdad, que le llevó a estudiar varias corrientes filosóficas. Durante nueve años, del 373 al 382, se adhirió al maniqueísmo, filosofía dualista persa, muy extendida en aquella época por el imperio romano. Su principio fundamental es el conflicto entre el bien y el mal, y a Agustín el maniqueísmo le pareció una doctrina que parecía explicar la experiencia y daba respuestas adecuadas sobre las cuales construir un sistema filosófico y ético. Además, su código moral no era muy estricto; Agustín recordaría posteriormente en sus Confesiones: "Concédeme castidad y continencia, pero no ahora mismo". Desilusionado por la imposibilidad de reconciliar ciertos principios maniqueístas contradictorios, Agustín, abandona la doctrina y decide por el escepticismo. En el año 383 se traslada de Cartago a Roma, y un año más tarde se va a Milán como profesor de retórica. Allí se mueve en círculos neoplatónicos. Allí también conoce al obispo de la ciudad, al gran Ambrosio, la figura eclesial de mayor renombre por santidad y conocimiento de aquel momento en Italia. Ambrosio le recibió con bondad y le ilustró en las ciencias divinas. Y así, poco a poco, renace en Agustín un nuevo interés por el cristianismo. Su mente, tan prodigiosa, inquita y curiolsa, va descubriendo la Verdad que hasta ahora le había eludido, sin embargo, vacilaba en su compromiso por debilidades de la carne, temía comprometerse porque sabía que tendría que reformar su vida disoluta, y dejar atrás muchos gustos y placeres que tanto le atraían. Rezaba a menudo, "Señor, dame castidad, pero no ahora. "Pero un día, según su propio relato, escuchó una voz, como la de un niño, que le decía: Tolle et legge (toma y lee). Pero, al darse cuenta que estaba completamente solo, le pareció inspiración del cielo y una exhortación divina a leer las Santas Escrituras. Abrió y leyó el primer pasaje que apareció al azar: "…no deis vuestros miembros, como armas de iniquidad al pecado, sino ofreceos más bien a Dios como quienes, muertos, han vuelto a la vida, y dad vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no tendrá ya dominio sobre vosotros, pues que no estaís bajo la Ley, sino bajo la gracia" (Rom 13, 13-14). Es entonces cuando Agústín se decide, y sin reserva, se entrega en alma y cuerpo a Dios, siguiendo su ley y explicandola a otros. A los 33 años de edad recibe el santo bautismo en la Pascua del año 387. Su madre que se había trasladado a Italia para estar cerca de él, se llenó de gran gozo.
Agustín, ya convertido, se dispuso volver con su madre a su tierra en África, y juntos se fueron al puerto de Ostia a esperar el barco. Pero Mónica ya había obtenido de Dios lo que más anhelaba en esta vida y podía morir tranquila. Sucedió que estando ahí en una casa junto al mar, por la noche, mientras ambos platicaban debajo de un cielo estrellado de las alegrías que esperaban en el cielo, Mónica exclamó entusiasmada : "¿Y a mí que más me puede amarrar a la tierra ? Ya he obtenido mi gran deseo, el verte cristiano católico. Todo lo que deseaba lo he conseguido de Dios". Poco días después le invadió una fiebre y murió. Murió pidiendo a su hijo "que se acordara de ella en el altar del Señor". Murió en el año 387, a los 55 años de edad.
Obispo y teólogo
Agustín regresó al norte de África y fue ordenado sacerdote el año 391, y consagrado obispo de Hipona (ahora Annaba, Argelia) en el 395, a los 41 años, cargo que ocuparía hasta su muerte. Fue un periodo de gran agitación política y teológica; los bárbaros amenazaban el imperio romano llegando incluso a saquear a Roma en el 410, y el cisma y la herejía amenazaban internamente la unidad de la Iglesia. Agustín emprendió con entusiasmo la batalla teológica y refutó brillantemente los argumentos paganos que culpaban al cristianismo por los males que afectaban a Roma. Combatió la herejía maniqueísta y participó en dos grandes conflictos religiosos, el uno contra los donatistas, secta que sostenía que eran inválidos los sacramentos administrados por eclesiásticos en pecado. El otro, contra las creencias pelagianos, seguidores de un monje británico de la época que negaba la doctrina del pecado original. Durante este conflicto, que duró por mucho tiempo, Agustín desarrolla sus doctrinas sobre el pecado original y la gracia divina, soberanía divina y predestinación. Sus argumentos sobre la gracia divina, le ganaron el título por el cual también se le conoce, Doctor de la Gracia. La doctrina agustiniana se situaba entre los extremos del pelagianismo y el maniqueísmo. Contra la doctrina de Pelagio mantenía que la desobediencia espiritual del hombre se había producido en un estado de pecado que la naturaleza humana era incapaz de cambiar. En su teología, los hombres y las mujeres son salvos por el Don de la Gracia Divina. Contra el maniqueísmo defendió con energía el papel del libre albedrío en unión con la gracia.
Agustín murió en Hipona el 28 de agosto del año 430.
Washington DC: Pronostican altas temperaturas en las próximas décadas
[Solve Climate P/Diario El Peso]
Un estudio prevé que hacia el 2050 en Washington DC habrá más de 100 días con temperaturas superiores a 32 grados, si las emisiones de gases con efecto invernadero continúan como actualmente.
http://www.diarioelpeso.com/anteriores/2010/18082010/US_180810_CalorExtremoEste.php
Un estudio prevé que hacia el 2050 en Washington DC habrá más de 100 días con temperaturas superiores a 32 grados, si las emisiones de gases con efecto invernadero continúan como actualmente.
http://www.diarioelpeso.com/anteriores/2010/18082010/US_180810_CalorExtremoEste.php
El Iceberg de Groenlandia es un blooper - Trascribimos aquí la verdad
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[Por Eduardo Ferreira] Esta semana el profesor Andreas Muenchow, científico experto en glaciares y hielos oceánicos, entró a la posteridad cuando fue citado por todos los medios de desinformación masiva del mundo diciendo que el témpano desprendido “tiene el tamaño de 4 islas de Manhattan”. De inmediato el diputado norteamericano Markey hizo su aporte al debate sugiriendo que “los escépticos deberían construir allí su propio país”, infausta declaración que hemos publicado hace cinco días en este mismo sitio web [Se refiere al de la FAEC].
Este témpano se convirtió de inmediato en un ícono del calentamiento global, aunque uno mucho más grande se desprendió del mismo glaciar hace 50 años –justo durante uno de los períodos de enfriamiento ocurridos durante el siglo 20.
Es necesario saber que el calor derrite al hielo; ¡no lo quiebra! El glaciar Petermann, como cualquier otro glaciar del mundo, recibe nevadas copiosas en sus cabeceras, que luego se comprimen y se convierten en hielo. El peso de la masa helada empuja al glaciar valle abajo en dirección al mar y la lengua de hielo comienza a extenderse sobre la superficie del mar. Las mareas y el constante avance del glaciar hace, que en un momento dado, la resistencia del balcón de hielo disminuya y termine quebrándose. Se desprende un témpano. Y los periodistas del mundo salen corriendo como Pepe Pollito gritando, “¡El cielo se cae, el cielo se cae!”.
Este témpano se desprendió cinco meses después de que un grupo internacional de científicos dijeran que la pérdida de hielo de Groenlandia se expande hacia la costa noroeste desde el sur. “Los cambios en la capa de hielo están sucediendo rápido y definitivamente estamos perdiendo más masa de hielo de lo que anticipábamos,” dijo la señora Isabella Velicogna de la NASA. Lo que Velicogna no dijo es que la pérdida de hielo observada de Groenlandia es el 0,006% de la masa de hielo. A esa tasa de pérdida el hielo habrá desaparecido en unos cuantos millones de años. Me quedo más tranquilo. Otra cosa sería si desaparece en 100.000 años.
Ver nota completa en:
http://www.diarioelpeso.com/anteriores/2010/18082010/MAB_180810_DisneyOnIce.php
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