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Otro Génesis posible: el testamento de Darwin


“Este relato me fue realizado en la tarde de ayer, 11 de febrero del año del Señor de 1882, por el naturalista Charles Robert Darwin quien, a pesar de estar ambos distanciados emocionalmente e intelectualmente por divergencias de personalidad y de concepciones filosóficas y científicas, me convocó a la casa de South Kensington en la que estaba residiendo desde hacía un tiempo. Acepté esa invitación que me hiciera a través de su hija unos días antes, más por verdadera curiosidad que por algún sentimiento placentero. Al llegar encontré al hombre mucho más anciano y enfermo que lo que suponía estaría. Me dio verdadera pena verlo así, y decidí dejar de lado mi recuerdo de antiguos rencores y enfrentamientos.

Alegó que me había elegido porque confiaba en mi discreción más que en la de sus propios amigos y familiares. Dijo que si bien no había olvidado nuestras diferencias de años atrás me respetaba por haber comprendido más tarde que había sido siempre sincero con él, aún cuando eso provocara nuestros enfrentamientos.

Me pidió que tomara de su mesa de noche unas hojas de papel, tintero y pluma, hechos preparar por él para esta oportunidad pues eran elementos que ya no utilizaba por estar su vista debilitada en extremo. Indicó que acercara otra pequeña mesa que hallaría en algún lugar de la habitación y dispusiera todo allí para escribir lo que él me dictaría.

Eso hice, sin decir más palabras que las estrictamente necesarias para asegurarle mi permanencia en el lugar y mi disposición para cumplir con sus solicitudes.

Como cierre de esta especie de preámbulo de lo que escribiría por él me pidió que no lo interrumpiera, pues sabía que le costaría mucho hilvanar ideas en la situación en la que se encontraba.


El mensaje que me dictó entonces y que transcribo en este libro para que sea encontrado y leído quizá alguna vez o quizá nunca, decía esto:

***

En mis manos, una fotocopia actual de un antiguo documento que me permitiría conocer los misterios más ocultos del alma de Carlos Darwin develados casi al momento de su muerte. Lo que ese mensaje contenía vas a poder leerlo y analizarlo junto conmigo si tienes tu propio ebook de "Otro Génesis posible". 

¿Y cómo puedes lograrlo? Muy sencillo. Me envías un correo a mi mail danielgalatro@gmail.com o llenas el formulario de contacto que hallarás en este blog y me lo haces llegar. Así, a vuelta de correo, recibirás las instrucciones para que, una vez cumplido los pasos, puedas recibir el ebook en tu computadora personal o en tu teléfono móvil.

Fácil y muy económico. Como para que lo aproveches sin dudar.

Estaré esperando.

Un saludo afectuoso

Prof. Daniel Aníbal Galatro

Otro Génesis posible: Darwin en manos de los extraterrestres


- Quizá Darwin muerto resultaba menos peligroso que Darwin vivo. - aventuré. – Había llegado a ser alguien importante en la sociedad inglesa.

- Tanto que podía disculpársele la exageración de confundir la adaptación evolutiva con un proceso de modificación natural progresiva de las especies. – expresó demostrando sus seguramente importantes conocimientos como Profesor de Ciencias Naturales. – Es decir, durante su vida y después de ella fue Darwin causante de muchas conmociones aunque los ingleses victorianos eran muy flexibles en asuntos religiosos. Pero volvamos a Darwin y el profesor del Queen´s College.

- Dijo usted que habían sido amigos o algo así hasta que un día la relación entre ellos se quebró. – le recordé.

- Ese es un dato posible de verificar, pero hay otro que no. Alguien rumoreó entonces, y el comentario sigue dando vueltas en el Queen´s de Oxford, que pocos días antes de morir, Darwin mandó llamar a su ex amigo para que se llegara hasta el que sería su lecho mortuorio. – dijo colocando su voz y hasta su rostro en el mejor estilo de León o de Adolfo, aunque en versión inglesa. 

Parece que tenía algo muy importante que comunicarle.

- ¿De qué se trataba? – pregunté con verdadera curiosidad.

- No tome como verdadero nada de lo que sigue en mi relato. Ya le dije que son todos simples rumores sobre hechos que no solamente carecen de algún documento que los pruebe sino de los que hace muchísimos años, digamos ciento cincuenta, ha muerto todo posible testigo. – me previno.

- Continúe, por favor – le rogué. – Lo tomaré así, como simples rumores, como información sin fundamento.

- Gracias. Me tranquiliza. – prosiguió. – Cuando su ex amigo llegó al borde del lecho, Darwin le relató que unas semanas antes, cerca de Navidad, había viajado a Londres a visitar a una de sus hijas. Y que en esa oportunidad perdió el conocimiento en plena calle.

- Pero ese dato podemos considerarlo histórico. Lo mencionan algunos de sus biógrafos. – aclaré.

- Ese puntualmente sí, lo acepto. Pero no lo que relató que le ocurriera en el instante que siguió a su desvanecimiento.- respondió. Luego me miró unos instantes atentamente, apenas durante un par de segundos pues el tránsito en esa ruta era bastante denso, y me formuló una pregunta inesperada: - ¿Usted cree en la existencia de extraterrestres?

Me sorprendió. No esperaba esa pregunta de alguien que daba la impresión de ser tan formal, académico y tradicional. Decidí ser sincero, absolutamente sincero con él. Lo merecía por haberse atrevido a mostrar esa faceta de su personalidad que probablemente ocultaba ante la enorme mayoría de las personas que lo conocían o lo creían conocer.

- Absolutamente sí. Con fundamentos teóricos y prácticos no alejados del rigor científico. – dije con claridad. - ¿Por qué me hace esa pregunta?


- ¿Podría usted creer que un instante después de desvanecerse, Darwin fue secuestrado por seres de otro planeta que lo retornaron a ese mismo lugar de Londres al instante siguiente? – me fue diciendo sin alzar la voz, muy pausadamente, como para asegurarse de que yo estaba comprendiendo exactamente lo que él iba detallando.

***

¿Usted cree en la existencia de extraterrestres? ¿Y le resulta posible considerar que los avances que atribuimos a los científicos son, en realidad, pequeñas licencias que nos otorgan quienes nos controlan y supervisan para que demos pequeños pasos hacia verdades mucho más profundas?

¿Usted me cree si le digo que esta novela "Otro Génesis posible", de la que me atribuyo ser el creador, me fue en realidad dictada prolijamente por esos extraterrestres, más precisamente zetarreticulianos?

Si viene siguiendo estos avances que publico, algo así como un "trailer", estimo que ya se hace imperativo que conozca toda la historia. ¿Cómo lograrlo? Es muy sencillo. Y le diré cómo si me envía un email a mi correo personal o utiliza el formulario de contacto que figura en este mismo blog.

Lo estaré aguardando.

Prof. Daniel Aníbal Galatro


Otro Génesis posible: merendando en la tarde londinense


Caminé unos cinco minutos hacia el sur hasta llegar a las inmediaciones de una entrada al subterráneo. Cerca del lugar en el que convergen Brompton Road y Fulham Road encontré un bar y cafetería que me pareció adecuado para beber algo caliente y probar algún postre londinense. Para mi sorpresa ostentaba en su frente un nombre francés pero, pese a especializarse en manjares de origen galo, también había allí lo que me interesaba.

Busqué una mesa junto a un amplio ventanal desde donde podía observar la calle. Mientras bebía un café irlandés y lo acompañaba con una torta que me sirvieron como “típica londinense”, recorrí con la vista las mesas más cercanas. Había gente de todos los colores, de todos los orígenes, de todas las edades y de todas las posibles ocupaciones. O eso me pareció.

Hasta pude fijar mi atención en un hombre algo corpulento, bastante calvo pero con larga barba, bebiendo cerveza seguramente a temperatura ambiente. Le noté un parecido con la imagen que yo tenía de Charles Darwin. Pero sabía que Carlos estaba a unas cuantas cuadras de allí, debajo de la blanca losa que tenía su nombre y disfrutando del eterno descanso.

El sabor de la torta me hizo recordar a la ricotta. Cuando la muchacha que atendía las mesas pasó cerca de mí le pregunté si sabía quién podía informarme acerca de lugares de Londres. Me señaló al propio Darwin, es decir al hombre que se parecía un poco a él.

- Buenas tardes. – le dije utilizando el “evening” porque ya eran más de las cinco. - ¿Me permite que le haga un par de preguntas sobre un lugar que estoy buscando?

- Buenas tardes – respondió amablemente. – Tome asiento aquí, a mi lado pero traiga antes lo que aún le queda de la torta. - Eso hice, no sin antes agradecerle con un gesto su atención para conmigo. - ¿De qué se trata? – me preguntó con toda la calma del mundo.

- Busco un lugar llamado Queen’s – puntualicé para iniciar mi consulta.

- Es un nombre bastante generalizado por aquí. Casi todo es del Rey o de la Reina en esta ciudad y en sus alrededores. – me aclaró. - ¿Y qué es lo que pretende encontrar allí?

- No lo sé, todavía. Supongo que algo que tenga relación con Darwin y su vida. – le dije, sintiéndome bastante tonto.

- ¿Darwin? ¿Charles Darwin? – se sorprendió. Luego comenzó a reír abiertamente y me aclaró el motivo de su reacción. - ¿Sabe que a mí muchos amigos me llaman Darwin? Dicen que tengo un notable parecido con él.

- Es verdad. Yo también lo noté. – le confesé. – Y nunca supuse que terminaría yo aquí sentado compartiendo su mesa.


- Pero, mi amigo, lamento desilusionarlo. No soy Charles Darwin ni ninguno de sus descendientes. - dijo sonriendo. – Aunque conozco bastante bien su vida y su teoría. Soy profesor de Ciencias Naturales en un colegio en Oxford. Casualmente ese colegio se llama Queen´s.

***

Londres me sorprendió mucho y por muy diversos motivos. Uno de ellos, y no menor, fue encontrar alguien que parecía una copia viva de Darwin merendando en un café con aromas franceses aunque ubicado en el corazón de la capital inglesa. Y que resultó ser profesor en un colegio llamado "Queen's".

Pero es tiempo de que te sumes a esta investigación conociendo la historia completa. ¿Cómo lograrlo? Simplemente consultándome para que te envíe un ejemplar electrónico que podrás disfrutar con tus amigos.

Espero tu email a mi correo personal, aunque también puedes llenar el formulario de contacto que hallarás en este mismo blog.

Mientras tanto, recibe un saludo afectuoso.

Prof. Daniel Aníbal Galatro

Otro Génesis posible: Darwin al alcance de mi mano


Los psicólogos dicen que cuando se sienten perdidas las mujeres suelen consultar a alguien que sepa pero los hombres demoran mucho más en hacerlo para no sentirse disminuidos. La prisa me hizo actuar como una mujer. Busqué un puesto de venta de periódicos y pregunté.

- ¿Westminster Abbey, por favor? – dije con cierta seguridad, aparentando no desconocer demasiado el centro de Londres.

- Por allá – respondió con amabilidad. Notó rápidamente mi ignorancia sobre ese punto pues alguien que conoce al menos un poquito de Londres no puede no saber dónde queda la Abadía más famosa del mundo. – No es lejos. Siga Whitehall hasta la plaza del Parlamento y desde allí la verá.

Era mucho más hermosa de lo que me había parecido a través de las fotografías y del cine. Porque la belleza del antiguo edificio irradiaba una serie de sensaciones que lo convertían en algo trascendental, algo que enlazaba la materia terrenal con un plano superior, invisible pero presente.

Estaba yo frente a una construcción de principios del segundo milenio, fundada por el rey Eduardo el Confesor en 1065. A partir de entonces allí fueron coronados los monarcas ingleses, previo ubicarlos en la Coronation Chair. Era estremecedor.

En su interior me encontré por primera vez con el hombre que había causado que yo viajara tantos kilómetros. Con sus restos, por supuesto. Charles Darwin. Uno de los más famosos británicos de la historia de ese reino que tantos hombres y mujeres notables ha dado al mundo. Algunos lo han sido por sus virtudes, otros por sus aspectos negativos, pero todos figuran en millones de libros que ocupan miles de bibliotecas de todo el planeta.

¿Merecía realmente Darwin tanta fama? Ese era un punto que también quería averiguar. Saludé mentalmente a Carlos y le prometí que trataría de ser justo en mi evaluación, aunque comprendí que a él realmente mucho no le importarían mis opiniones.

Salí de la Abadía luego de recorrer rápidamente algunos de sus lugares más relevantes. Tenía poco tiempo esta vez pero me prometí regresar en un futuro, no sabía si cercano o lejano.

El próximo punto a visitar debería ser South Kensington, en el extremo sudoeste del área central de la ciudad. Pero tenía antes que estar junto al Támesis por primera vez, por lo que tomé rumbo al este, me acerqué a los Victoria Tower Gardens y le brindé mi primera mirada de admiración.

Quería acercarme más. Tuve que caminar hacia el sur por Millbank hasta el puente Lambeth. Desde el sector occidental de Londres pude ver la ribera oriental frente a mí. A mi izquierda el puente Westminster y a mi derecha el puente Vauxhall.

Puentes por todas partes se me iban apareciendo esa mañana. ¿Cuál sería el que yo buscaba? ¿Qué hallaría en él?


No suponía ni remotamente que ese puente aún desconocido era pequeño, muy pequeño, apenas un juguete comparado con los que estaba viendo en esos momentos.

***

De la costa del Río de la Plata a las márgenes del Támesis. Mis guías demostraban que parecían saber cómo lograr que su investigador patrocinado (yo) diera cada nuevo paso hacia algún nuevo hallazgo.

¿No te gustaría acompañarme en esta aventura que a cada momento tomaba mayor forma y mayor sentido? Es suficiente con que leas toda mi novela "Otro Génesis posible" y, para eso, solamente tienes que adquirir el ebook que la contiene. Es muy sencillo y no dudo que su lectura te hará sentir como si recorrieras a mi lado este increíble camino.

¿Creacionismo, evolucionismo o qué? ¿Cómo llegó el hombre al planeta Tierra? ¿Podría yo intentar escribir un nuevo Génesis para una Biblia "siglo XXI"?

Envíame un email a danielgalatro@gmail.com o utiliza el formulario de contacto que encontrarás en este mismo blog y podré decirte cómo fácilmente conseguirás tu copia. Te estaré esperando.

Prof. Daniel Aníbal Galatro



Otro Génesis posible: cómo pude llegar a Londres



- ¿Nos reunimos mañana por la tarde? –propuso. – Puedo hacerlo nada más esta semana porque… ¿a que no sabés adónde viajo?

- A Londres – dije, deseando de todo corazón acertar la apuesta.

- ¿Cómo sabías? ¿Viste en Internet lo del Congreso de Ginecología? – aventuró.

- – le mentí. – Pensé que vos no te lo ibas a perder. Mañana te cuento, ¿dale? Mañana a las cinco de la tarde en mi casa. – le propuse.

- ¿No puede ser en la mía? – sugirió.

- No. Tengo muchas cosas que mostrarte. Preparate, porque la reunión va a ser larga. – lo alerté.

- ¿Hay muchas novedades? – quiso saber.

- Más que muchas. Y otras que habían pasado antes pero que nunca te las dije. – Necesitaba a Federico o, mejor dicho, su chequera. Tenía que acompañarlo a Londres. Más exactamente, él me tenía que acompañar a mí.

- Ahora tengo más ganas que nunca de saber en qué anduviste – me aseguró. – Mañana a las cinco en tu casa. Vos poné el mate que yo llevo algo de la confitería.

Ese mediodía Olga y yo nos preparamos un par de sándwiches para no perder tiempo almorzando algo más complicado. Preferimos dedicarnos a acomodar todos los papeles que se habían ido reuniendo sobre el escritorio, la mesa de la cocina, estantes de la biblioteca y todo cualquier otro lugar libre de la casa. Nos sentíamos una vez más como enfrentando una estresante situación de examen, de un examen muy importante para nuestras vidas.

Todo nos había ido llevando poco a poco a un estado quizá parecido a una neurosis obsesiva, si es que existe un estado así. En nuestro caso, y por nuestra permanente identificación espiritual que todos solían notar, se trataría seguramente de una neurosis obsesiva compartida, a punto de convertirse en compulsiva.

Estábamos verificando los beneficios de ese estado transitorio de estrés. Experimentábamos una sensación interior de creciente euforia y nuestro grado de actividad física había ido aumentando ese día con ritmo cada vez mayor a medida de que se iban acercando las cinco de la tarde. Éramos dos jóvenes adolescentes preparándonos para nuestra primera cita amorosa. Pero no una cita entre ella y yo sino entre nosotros y Federico, es decir, entre nosotros y la gran posibilidad.


Si como decía, creo, Henry Ford, “la oportunidad pasa por encima de nuestras cabezas y solamente puede atraparla quien se encuentre saltando todo el tiempo para alcanzarla”, entonces era nuestra. Nunca habíamos saltado tan alto, los dos juntos y con tantas expectativas de concretar un sueño.

***

La investigación cambia de escenario por obra de una ¿casualidad?  Y heme aquí viajando a Londres y acercándome al mundo darwiniano para tratar de develar el significado oculto de tres palabras que los extraterrestres sembraron en mi camino.

"London" era la primera, y parecía que estaba al alcance de mi mano, gracias a mi amigo. Después vería el tema de "Queen's" y del "puente" que mencionaban, pero eso sería cuando ya estuviera con los dos pies transitando la antigua capital inglesa.

Creo que ya es tiempo de que tengas tu copia de la novela para averiguar junto a mí si Darwin era un brillante científico o un pequeño farsante con ciertas habilidades. Para obtenerla fácilmente tienes varios caminos. Consúltame a mi email o utilizando el formulario que encontrarás en este blog. 

Te espero, como siempre.

Prof. Daniel Aníbal Galatro

Otro Génesis posible: ¿Darwin plagiario?



No había pasado una semana desde mi visita al Museo cuando recibí el primer correo electrónico de mi nuevo amigo en México. Me enviaba sus saludos, había llegado bien, se había puesto a leer mucho acerca de Darwin y sus investigaciones, y había encontrado al profesor que sabía realmente sobre el tema. Me adjuntaba un resumen de su conversación con él.

“Le dije al Profesor Jiménez de Hoyos, quien ya está retirado pero fue un notable Rector de la Facultad durante muchos años, que querías saber algo sobre Darwin y su teoría, pero algo que pocos supiesen. Se sonrió y me dijo que a él también le gustaría saber algo así, pero que iba a hacer lo posible por satisfacerte.

Te cuento que la charla fue apasionante. El viejo conoce a Darwin como si hubiese sido un familiar de él. Me confirmó que era un hombre algo complicado, tan histérico como yo suponía, y que sus problemas del corazón eran consecuencia de su carácter algo alterado. Pero que eso, en realidad, se había ido corrigiendo con los años, más cuando se dedicó a estudiarse y publicar notas acerca del desarrollo de su propia mente y de su propia personalidad. Que luego de ser cosas muy variadas había ido convirtiéndose en un verdadero naturalista.

Me dijo que ibas a poder encontrar sus trabajos por todas partes, tanto escritos por científicos que los compartían plenamente como por fundamentalistas religiosos que los negaban de plano. Así los llamó, “fundamentalistas religiosos”, con lo que podrás darte cuenta de qué es lo que Jiménez piensa sobre el tema.

Sugirió que debías buscar información acerca de Alfred Russell Wallace. Este científico envió a Darwin un manuscrito con casi lo mismo que el libro que Carlos estaba por publicar. Eso produjo en él temor de darlo a conocer. Todos seguramente dirían que se había copiado de Wallace, que lo había plagiado o, al menos, que Darwin no era el primero en proponer esta teoría. Pero lo convencieron de que lo publicara al menos como un resumen.


Jiménez me contó muchas otras cosas sobre los trabajos de Darwin, pero creo que lo que a vos te puede interesar es que publicó su libro sobre el origen de las especies el 24 de noviembre de 1859, se imprimieron 1.250 ejemplares y se vendieron todos ese mismo día. Un verdadero éxito editorial.

***

Muchos caminos y muy diversos se fueron abriendo poco para complicar la investigación. Si fueron seres extraterrestres los que me impulsaron a comenzarla, esos mismos seres extraterrestres iban agregando piedras a mi camino, quizá para hacerme merecer esa distinción no solicitada.

La ciencia y las creencias se entrecruzan continuamente cuando se intenta analizar un tema básico conceptual. ¿Estaremos los humanos capacitados para investigar asuntos propios de la historia, el presente y el futuro de esta especie a la que pertenecemos?

Pues de eso trata la novela y el rompecabezas armado o al menos insinuado puede ayudarte a encontrar respuestas. Puedes tener tu copia completa muy fácilmente. Consúltame utilizando el formulario que encontrarás en este blog o enviándome un email a mi correo personal.

Desde ya, muy agradecido por tu interés.

Prof. Daniel Aníbal Galatro

Otro Génesis posible: Darwin se desvanece en la calle


Seguí leyendo los papeles impresos por Federico. Era más de lo mismo. Mucho más. Extremadamente más. Planteaba postulados tales como “la especialización es siempre la pérdida permanente de parte de la información genética”, “toda adaptación es una pérdida de propiedades y no se transmite hereditariamente”, “como la pérdida de propiedades no puede ser demasiado prolongada porque se perderían los caracteres esenciales de la especie, entonces todo proceso de adaptación debe tener un límite”.

Todo esto parecía posible para Darwin y para sus críticos. En cambio, el hombre descendiendo del mono resultaba solamente una exageración darwiniana. Si el hombre no desciende del mono, entonces pudo haber sido creado, implantado en la Tierra por alguien exterior. Ese alguien pudo ser, como la Biblia asegura, Dios, el que no solamente creó al hombre sino a todos los minerales, vegetales y animales que estuvieron, están y estarán.

¿Puede seguir todavía ese proceso creativo? Otra vez según la Biblia, no. Porque estamos en el séptimo día o séptima etapa: Dios descansa. Solamente dejó funcionando las mutaciones genéticas para que el sistema se automantenga corrigiéndose permanentemente.

Si dejásemos fuera los zetarreticulianos todo estaría redondeándose bien. Darwin solamente habría exagerado sus conclusiones, la ciencia no se opondría a la Biblia, ambas se explicarían mutuamente y todos felices. Pero los zetarreticulianos estaban ahí, quizá para provocar lo que ocurrió inmediatamente.

Una de las hojas que había dejado Federico sobre mi mesa estaba escrita con otra tipografía, algo más pequeña. Describía los últimos meses de la vida de Darwin y los homenajes que recibió luego de su muerte. De esas pocas líneas me interesó solamente la que decía: “En diciembre de 1881 viajó a Londres a visitar a una de sus hijas y sufrió un desvanecimiento en la calle.” Sin saber bien por qué, copié eso en mi agenda. Ni siquiera analicé si podía o no ser relevante. Era un dato diferente, un detalle.


Ese simple detalle me haría viajar miles de kilómetros en un tiempo nada lejano del momento de anotarlo. Todo lo contrario.

***

¿Cómo conseguir el ebook completo de "Otro Génesis posible"? Es muy sencillo. Puedes utilizar el formulario que se encuentra en la columna derecha del blog. Te lo responderé indicándote los pocos pasos a seguir. Te espero.

Prof. Daniel Aníbal Galatro
danielgalatro@gmail.com


Otro Génesis posible: buscando datos en el Museo



Transitando uno de los enormes pasillos dirigí mi vista a la sala de los fósiles. Sonreí como en oportunidades anteriores imaginando qué ocurriría si yo fuese un perro y me encontrase ante tantos huesos.

Junto al dinosaurio más grande, el que ocupa el centro de la sala y cuyo nombre jamás recuerdo sin leer el cartelito que tiene a su lado, un hombre joven, de pelo negro y lentes de marco también negro, vistiendo un blanco guardapolvo, observaba ese rompecabezas de hueso mientras tomaba notas en un cuaderno.

¿Y si le preguntaba a él sobre Darwin? Tenía “cara de saber mucho”, o seguramente me lo pareció, ya que ese tipo de rostro no existe realmente. Conozco varias personas con cara de poco lúcidos que son realmente unos genios, y otros con cara de genios que…

Me acerqué a él.

- Perdón. Buenas tardes. – le dije, agregando luego mi nombre a modo de presentación formal.

- Excúseme. No soy de aquí. Si desea saber algo acerca de esto, le aconsejo que busque a alguien del Museo. – respondió con seriedad al tiempo que me echaba un rápido vistazo.

- No. No es sobre un tema específicamente del Museo. ¿A qué te dedicás?– le pregunté, tuteándolo sin sentimiento de culpa en razón de nuestra marcada diferencia de edades.

- Paleontología. Me llamo Gallardo, Raúl Gallardo. Soy argentino, de San Isidro, pero desde hace unos años vivo en México con mi familia. – me relató, ya resignado a hacer una pausa en su trabajo. – Allí hice la carrera.

- ¿En la Universidad Autónoma? – aventuré para demostrarle algún conocimiento sobre ese país.

- Sí. En el Distrito Federal. – me confirmó, sonriendo. - ¿Y qué es lo que querés saber? Si puedo ayudarte… - ofreció, compartiendo mi tratamiento informal.

- Darwin y su teoría de la evolución – le precisé. – Tengo algunas dudas…  En realidad sé muy poco acerca de eso.

- Mi sensación actual es que nadie sabe mucho. A mí me interesó porque, en su momento, fue una posición revolucionaria y muy discutida. – aclaró – Aunque durante casi todo el siglo veinte fue lo que se enseñó como la mejor explicación del origen de las especies.

***


¿Y por qué no? A cualquiera que no fuese yo se le hubiese ocurrido comenzar por la ciencia y no por la religión. Ya había pasado por los asuntos basados en la fe pero la racionalidad indicaba otro camino considerado más sólido por los que en el siglo XX se estimaban más sólidos y confiables.
¿Sirvió este cambio de rumbo?

La respuesta está en la novela. Algo que puedes conseguir fácilmente. Consúltame a mi correo danielgalatro@gmail.com y te diré cómo. Te espero.

Prof. Daniel Aníbal Galatro

Otro Génesis posible: comienzo a conocer mejor a Darwin


- Estábamos con Darwin y su teoría – le recordé. - ¿Es lo que sigue?

- Es lo que te acaba de llegar. El Josia ese autor del libro era ceramista, no escritor. Era hermano de Susana, la madre de Carlos Darwin. Hizo muchas cosas diferentes, tales como ser el promotor de la construcción de un canal para unir la región con las costas, y además fue miembro de la Royal Society. – dijo León, demostrando conocer bien al que él llamaba “el Josia ese”. - Como si esto fuera poco, cuando Carlos quiso embarcarse a bordo del Beagle para trabajar como naturalista a las órdenes del capitán Fitzroy y así recorrer el mundo, su padre se opuso, pero Josia, tío y futuro suegro del muchacho, lo pudo convencer de que se lo permitiera. ¿Sabías que Darwin hablaba bastante bien el castellano? Lo aprendió en Tenerife, antes de iniciar el viaje.

- ¿Y qué hizo que Josiah se interesara tanto por ayudar a Carlos?... No me diga. ¿Algo relacionado con los zetarreticulianos? – aventuré.

- Esa es una de las muchas cosas que vas a tener que averiguar por tu cuenta. – respondió mi amigo.


Obsequiándome el libro y los dos mensajes me deseó suerte al tiempo que íbamos hasta la puerta de calle. Me sentía raro. No mal ni bien, solamente raro. Como si fuese el protagonista de una película de aventuras. Era protagonista, eran aventuras, pero, lamentablemente o no, estaba lejos de ser una película. Era la realidad.

-

Si deseas conseguir el libro electrónico completo de mi "Otro Génesis posible" podrás lograrlo con facilidad. Simplemente envíame un correo electrónico a mi email danielgalatro@gmail.com y te diré cómo hacerlo.

Prof. Daniel Aníbal Galatro
Esquel - Chubut - Argentina

La teoría evolutiva darwiniana actualizada - por Juan Carlos Zavala Olalde


Historia de la teoría evolutiva

La teoría evolutiva es objeto de profundas reflexiones en biología evolutiva y filosofía de la biología. Ello es resultado de lo fundamental que es para la biología y el pensamiento científico. La teoría evolutiva unificó el estudio de la vida por una biología completamente consistente (Smocovitis 1992).

Actualmente existen dos tendencias generales, una de ellas sugiere construir una nueva teoría de la evolución sin que por ello se prescinda de la propuesta darwiniana, la otra vertiente considera que la teoría evolutiva de Darwin-Wallace sólo requiere ser puesta al día. Por mi parte me sumo a la segunda tendencia suponiendo que la primera tampoco ignorará la visión darwinista de la evolución y en última instancia el resultado será una actualización de la teoría.

La finalidad del texto es mostrar la teoría evolutiva que actualmente podemos ocupar en biología evolutiva. Para contextualizar la propuesta de actualización mencionaré los momentos claves en el desarrollo teórico del estudio de la evolución de la vida.

En 1858 Darwin y Wallace, independientemente, presentaron sus trabajos sobre la transformación de las especies ante la Sociedad Lineana de Londres.

Las propuestas coinciden en tratar los siguientes temas:

1. El crecimiento exponencial de la población, argumento basado en Malthus,
2. La lucha por la existencia,
3. La selección natural como el mecanismo generador de la biodiversidad y por lo tanto el origen de nuevas variedades y especies (Kutschera and Niklas 2004).

Si bien la teoría de Darwin surge en 1858, tiene antecedentes de 1844 y un principio entre 1836-37, la revolución que generó en el pensamiento comienza con la publicación de Sobre el Origen de las especies de 1859 de Darwin (Cohen 1985). Dicho texto es del cual surge la definición de evolución que se encuentra ampliamente aceptada: la evolución es descendencia con modificación. Además se trata la teoría como un proceso de variabilidad heredable, selección para la reproducción y sobrevivencia diferencial, el tema de la adaptación y la generación de la biodiversidad.

Posiblemente la falta de una defensa directa de Darwin hacia su teoría, la carencia de una explicación definitiva del proceso de herencia o ambas, hace que en las siguientes décadas a la publicación Sobre el Origen existan distintos puntos de vista como el creacionismo, el lamarckismo, la ortogénesis y la transmutación. Es por ello que hacia 1892 surge el Neodarwinismo con los trabajos de Wallace y Weisman que generan una negación total del lamarckismo. Según Cohen (1985) en la época, fines del siglo XIX, se presentó una confianza en la evolución, mas no necesariamente en la selección natural. El siglo XIX terminó con una teoría parcialmente aceptada, pero no completamente dominante en biología.

Un paso fundamental en el desarrollo de la teoría evolutiva fue el desarrollo de la genética de poblaciones y su relación con la selección natural. Resaltan los trabajos de Hardy y Weinberg de 1906, con su prueba matemática del equilibrio, la síntesis entre biometría y mendelismo de Fisher de 1918 donde se concibe a la herencia como un proceso consistente basado en unidades mendelianas matemáticamente analizables, también su trabajo de 1930 donde se liga con la selección natural, Morgan con su teoría del gen de 1920, el trabajo clave de Haldane de 1932 donde se unifica la genética clásica con la genética de poblaciones, la mecánica cromosomal, la citología y la bioquímica en su libro Las causas de la evolución, el trabajo de Wright de 1931 donde surgen ideas clave como deriva génica, paisaje adaptativo y poblaciones altamente estructuradas. Como una primera síntesis Fisher, Haldane y Wright construyen la teoría de la selección en términos de la genética mendeliana de poblaciones (Kutschera and Niklas 2004, Sarkar 2004).

La siguiente síntesis es conocida como Teoría Sintética de la Evolución y en ella participan: Dobzhansky, Huxley, Mayr, Rensh, Simpson y Stebbins. Esta teoría se desarrolló entre 1937, con el trabajo de Dobzhansky, y 1950 con el trabajo de Stebbins. En esta síntesis se establece el canon que está sujeto a la crítica.

Sus principios son:
1. La unidad evolutiva es la población,
2. La variabilidad ocurre por mutación y recombinación,
3. La selección natural es la fuerza que da forma y curso a la evolución fenotípica,
4. La especiación se genera por alopatría,
5. La evolución es fundamentalmente gradual y
6. La microevolucón en un amplio intervalo de tiempo se convierte en macroevolución (Kutschera and Niklas 2004).

La Síntesis Evolutiva no generó una síntesis de todas las disciplinas y puntos de vista de la época. El mejor ejemplo está en la afirmación de R. B. Goldschmith y C. H. Waddington que todos los cambios importantes en evolución dependen de alteraciones en el desarrollo (Gilbert, Opitz and Raff 1996). Son estas propuestas de la biología del desarrollo junto con la teoría macroevolutiva de los 70s los que genera la transformación de la teoría evolutiva que actualmente observamos (Gilbert, Opitz and Raff 1996, Gould and Eldredge 1972, Stanley 1979).

Desde finales de los años 60s, hacia los años 70s y 80s se generó una Síntesis Expandida (Kutschera and Niklas 2004), el nombre no es oficial, sino una forma descriptiva de cómo se desarrolló en los hechos y que ha sido paralela con la Teoría Sintética. Es decir, en los hechos, tanto metodológicos como teóricos, se generó la transformación del conocimiento en evolución que inevitablemente cambió la forma de comprender y hacer evolución. Así tenemos los siguientes avances en biología; la bilogía experimental comprobó la evolución a nivel bacteriano, la fisiología describió la plasticidad fenotípica, la biología celular propuso la teoría de la endosimbiosis, la etología probó la relevancia de la selección sexual, la paleobiología estableció con evidencia un ritmo puntuado de la evolución, la estasis de las especies y el papel de la extinción en masa, la biología molecular describió la epigenética, la duplicación génica y la teoría neutral de la evolución molecular, la biología del desarrollo describió los genes homeóticos, la heterocronía y los límites del desarrollo, por último se propuso la selección de grupo.

El desarrollo mencionado de la biología evolutiva hace que en los años de 1980s sean varias las propuestas sobre las bases de la Teoría Sintética (Burian 1988, Charlesworth, Lande and Slatkin 1982, Craig 1982, Eldredge 1985, Endler and McLellan 1988, Gould 1982, Stebbins y Ayala 1981, Vrba and Eldredge 1984). Comentaré el trabajo de Stebbins y Ayala como defensores de la Teoría Sintética y el de Gould como ejemplo de las críticas.

Para algunos investigadores como Stebbins y Ayala (1981, 1985) "estas disputas no pasan de ser conflictos de matiz y opinión dentro de una visión evolutiva común [de modo que] …la mayoría de los desacuerdos pueden encajarse en una versión más amplia de la teoría sintética" (Stebbins y Ayala 1985: 42). La argumentación se sitúa en una valoración positiva: Mientras se acepta que los avances de la genética han evidenciado lo inútil de viejas interpretaciones, ahora ayuda a resolver preguntas que en la Síntesis Evolutiva no se resolvieron; como el origen de nuevos genes. Respecto de los equilibrios puntuados una teoría modificada incluiría a los equilibrios puntuados y a la evolución en mosaico.

La respuesta crítica de Gould es "que una teoría reestructurada incorporará la esencia del argumento darwiniano en una forma más abstracta y extendida jerárquicamente" (Gould 1982: 82). Lo que ello significa es que la teoría evolutiva mantiene un núcleo darwiniano, pero que sus límites son más amplios. Ello significa que los cinco principios de la Teoría Sintética de la Evolución han de ser cambiados y de los cuales sólo permanecerá estable el pensamiento poblacional. Esta es la guía que he tomado para constituir el artículo.

La década de 1990 fue en la cual se estableció como disciplina la biología evolutiva del desarrollo (evo-devo por Evolutionary Developmental Biology). La aceptación de la disciplina tiene su razón de existencia en una amplia gama de investigaciones que desde la biología del desarrollo evidenciaron los aportes que podían hacer a la biología evolutiva (ejemplos lo tenemos en: Gilbert, Opitz and Raff 1996, Schwartz 1999, Szalay and Bock 1991). Ha surgido con ello la crítica sobre los fundamentos sobre los cuales se asienta el proceso evolutivo. La riqueza de investigaciones desde entonces se ha mantenido constante.

Entre 1996 y 2008 Gilbert et al. se han propuesto la extensión de la teoría evolutiva para su actualización por medio de una ecología del desarrollo evolutivo que sintetice procesos como homología, módulos del desarrollo, campos morfogénicos, ecosistemas y macroevolución. En la sección de variabilidad y auto-organización utilizo su propuesta.

En este siglo hemos visto un auge en la búsqueda de una modificación de la teoría evolutiva, con mayor énfasis en los últimos años (Brigandt 2010, Brigandt and Love 2010, Carroll 2000, Dressino 2010, Edwards 2008, Johnson and Stichcombe 2005, Hahn 2008, Kutschera and Niklas 2004, Lessa 2009, Müller 2007, Pérez, Alfonsi and Muñoz 2010, Pigliucci 2007, 2008, Tauber 2010, Vellend 2010, Wagner 2010). El auge llegó con la obra de Pigliucci and Müller (2010) y en los tres últimos años los artículos se han limitado a señalar, como ellos, las mismas temáticas y tendencias en la teoría evolutiva. Veamos aquellos que están aportando en la construcción de la teoría evolutiva.

Carroll (2000) argumenta que ya es tiempo de una verdadera síntesis. Para ello hace falta integrar (de nuevo) disciplinas como la paleobiología y la genética de poblaciones, ir más allá del trabajo estadístico en genética de poblaciones. "Una nueva síntesis requiere: la integración del conocimiento de todas las formas de vida que han existido en la tierra" (Carroll 2000: 31, todas las traducciones son propias). En cambio las propuestas particulares si se han desarrollado. En 2008 Hahn sugirió una teoría de la selección de la evolución molecular y Edwards (2008) una teoría general de la sistemática molecular por la cual se comprenda la unidad de los árboles de especies, la coalescencia profunda y el gran árbol de la vida.

Así es como posteriormente a la Síntesis Evolutiva se da un desarrollo en varias áreas de la biología que sugieren la transformación de la teoría, ahora se plantean nuevos avances que requieren ser integrados en la Teoría Evolutiva. En el año 2007 tanto Pigliucci (2007, 2008) como Müller (2007) analizan los nuevos avances de la ciencia que debe integrar una teoría evolutiva completa. Estos son: los avances en biología evolutiva del desarrollo que explican la relación entre genes, su regulación, la modularidad y la evolución de la morfología, el papel de la epigenética en el proceso evolutivo, el avance de la ecología como sustento del proceso evolutivo, la plasticidad fenotípica y los paisajes adaptativos, el reconocimiento filogenético de la transferencia horizontal de genes (Brigandt and Love 2010, Johnson and Stinchcombe 2007, Müller 2007, Pigliucci 2007, 2008, Vellend 2010).

Así surge la última propuesta con nombre, se autodenomina Síntesis Extendida, sus autores son Pigliucci y Müller quienes han publicado al respecto desde 2007 y 2010. La propuesta toma como núcleo los principios darwinianos de variabilidad, herencia y selección natural. Estos principios se organizan con nuevos conceptos aportados en la Síntesis Evolutiva. Alrededor de ese núcleo se deben ordenar en una síntesis extendida los nuevos conceptos mencionados en el párrafo anterior.

Las transformaciones conceptuales que son necesarias en la nueva propuesta evolutiva son: integrar en la dinámica poblacional el proceso de cambio evolutivo basado en el desarrollo. En específico supone comprender el potencial evolutivo (evolvability), es decir, el potencial que un linaje tiene para generar variación fenotípica heredable, dadas sus condiciones del sistema morfogenético. Además incluir el concepto de emergencia que explique el origen de innovaciones y novedades evolutivas en la evolución fenotípica. En tercer lugar se ha de incluir el concepto de organización para comprender hasta qué punto la evolución depende de las propiedades del sistema del desarrollo que permite o limita oportunidades de evolución morfológica (Müller 2007). La perspectiva evidencia que las preguntas son sobre la explicación general de la teoría evolutiva, corazón fundamental de la Teoría en sí misma como explicación de la vida en la Tierrra.

Como se observa actualmente nos encontramos con un proceso de amplia revisión de la teoría evolutiva. También se nos presenta la necesidad de una síntesis que incluya una amplia variedad de conocimiento que no se puede reducir a la Teoría Sintética. Ese es el contexto que se percibe desde la década de los 80s del siglo XX y es constante en la primera década del siglo XXI.

Considero que todas las críticas a la Teoría Evolutiva no son sino una repetición y puesta al día del hecho más acusante y aceptado por el propio Darwin; la teoría fue propuesta sin un conocimiento claro de cómo se heredan los caracteres entre los ancestros y los descendientes. Comienzo ahora con la actualización.

Leer más: http://www.monografias.com/trabajos104/teoria-evolutiva-darwiniana-actualizada/teoria-evolutiva-darwiniana-actualizada.shtml#ixzz3YKhfPnTn

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